Mientras de manera festiva la burguesía comercial e industrial nacional y extranjera hacen su agosto con el llamado “Buen Fin” y se frotan las manos por las ganancias que obtendrán durante la próxima “Copa Mundial de Fútbol”, a lo largo y ancho del país la vida cotidiana de los pueblos y la clase trabajadora adquiere tonos trágicos que los voceros del “Segundo piso de la Cuarta Transformación” intentan matizar con cuentas alegres y “otros datos”.
Aún cuando decenas de presidentes municipales han sido víctimas de la delincuencia organizada y la violencia e inseguridad pública ha alcanzado niveles inéditos, el asesinato de Carlos Manzo avivó las pugnas inter burguesas y detonó una rabiosa embestida de las fuerzas de ultraderecha que se desgarran las vestiduras, condenan la inseguridad, convocan a la movilización del pueblo e invocan la intervención de Estados Unidos para “enfrentar y combatir” a los cárteles de la droga.
En este contexto de la lucha de clases, el magisterio democrático agrupado en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) hemos ido tejiendo los mil y un hilos que dan continuidad a la huelga nacional magisterial y popular recesada el pasado mes de junio. Es justo reconocer que, más allá de los desniveles organizativos y los intereses particulares o de grupo, cada contingente de la Coordinadora Nacional se empeñó en preparar el Paro de 48 horas.
Así, el 13 y 14 de noviembre, cubrimos de protestas más de 20 estados del país y exigimos al gobierno de Claudia Sheinbaum la reinstalación de la mesa de negociación para atender y resolver nuestras principales peticiones. Con el cierre de edificios públicos, liberación de casetas de peaje, manifestaciones en aeropuertos, toma del Palacio Legislativo Federal y acciones políticas de protesta en la Ciudad de México, los trabajadores de la educación y el conjunto de trabajadores al servicio del Estado estamos cubriendo todos los espacios institucionales para encausar nuestras demandas y hacernos escuchar.
Previamente, los personeros del “Segundo piso de la 4T”, encabezados por Claudia Sheinbaum desde la “mañanera del pueblo”, desataron una fuerte campaña de odio secundada por la Secretaria de Gobernación con una hipócrita invitación al diálogo y una abierta amenaza de represión; todo apuntalado por una intensa desinformación y descalificación a la CNTE a cargo de los corifeos en los medios de comunicación a su servicio. Parte de la sucia cruzada mediática consistió en intentar vincular nuestra lucha con las acciones provocadoras de la derecha fascista y golpista que toma las banderas de la lucha popular para justificar sus pugnas inter burguesas.
Al igual que en los tiempos del PRI y el PAN, el Estado mexicano representado por la 4T ha fracasado en su intención de destruir o, mínimamente, mediatizar la lucha de la CNTE. Los actuales administradores de los intereses de la oligarquía nacional y extranjera olvidan que, más allá de la cuota de sangre que hemos tenido que pagar con decenas de maestros asesinados, desaparecidos, encarcelados, perseguidos y reprimidos, los trabajadores de la educación tenemos un origen de clase proletaria y nos mantendremos incólumes en la defensa de los derechos de la clase trabajadora y los pueblos de México, en la lucha por democratizar nuestro sindicato, la educación y la vida nacional.
La ruta para lograr la abrogación de la retrógrada Ley del ISSSTE de 2007 y la mal llamada reforma educativa de Peña Nieto, maquillada por AMLO, está muy clara para las bases del magisterio democrático. En el mes de diciembre realizaremos el Paro de 72 horas como último recurso para que, a través del diálogo, construyamos una salida favorable para los trabajadores.
De mantener el Gobierno de la 4T su posición soberbia y autoritaria, de continuar su apuesta por los banqueros y las Afores dando la espalda a los trabajadores, la Huelga Nacional Magisterial y Popular estallará como una respuesta necesaria de la clase explotada frente a la violencia e inseguridad pública, desapariciones forzadas, feminicidios y asesinatos políticos, aumento de impuestos y bajos salarios, desempleo y migración, violación sistemática de los derechos de los trabajadores, entrega del territorio y sus riquezas a la oligarquía nacional y extranjera.
¡VIVA LA UNIDAD OBRERA, CAMPESINA, INDÍGENA Y POPULAR! ¡VIVA LA CNTE!