La ONU desde 1970 ha impulsado la celebración del Día del Planeta Tierra el 22 de abril con lo cual se ha buscado generalizar la importancia del cuidado del ambiente, de los recursos naturales y de la biodiversidad. Promoviendo en esos primeros años un escenario de constantes movilizaciones desde diferentes referentes ambientalistas para la generación de políticas públicas y prohibiciones a las empresas en pro de un capitalismo verde que sigue poniendo al frente la ganancia privada.
Este año de 2026 y muy parecido a 2025, esta celebración se centra en energías renovables bajo el lema “Nuestro Poder, Nuestro Planeta”, que viene sirviendo para promover el impulso de este mercado como las turbinas eólicas que son, por ejemplo, de la empresa española Iberdrola, y que su principal accionista es el fondo público del país de Qatar, las hidroeléctricas, que si bien están a cargo de la CFE, el uso de paneles solares, estos mercados que son desarrollados e implementado sin el suficiente análisis al impacto ambiental y de las cuales han generado ecocidios de diversidad de especies de aves, corales, etc., demostrando su interés económico antes que el ambiental.
Estas fechas también sirven para resaltar el interés y el discurso individualista, maltusiano y omitir el papel que el Estado tiene en el cuidado del capital y la ganancia de la minoría de la oligarquía internacional acusando y regañando al individuo por demorarse mucho en un regaderazo y por no vigilar las fugas de agua, pero en el fondo promoviendo contratos para empresas “ambientalmente responsables” como la Coca Cola que consumen más de 150 millones de litros diarios, haciendo creer que el problema es la inconciencia de la población y no el capitalista y su Estado depredadores que buscan generar la máxima ganancia a costa del planeta y la clase obrera poniendo a la venta los diversos recursos naturales a interés del mejor postor. Recordando entonces la frase de Rosa Luxemburgo, que nos plantea el reto de “socialismo o barbarie”, mientras la clase trabajadora no se ponga como meta la toma del poder político mediante la revolución proletaria para instaurar el modelo de producción que anteponga los intereses sociales antes que el capital; la barbarie por la violencia reaccionaria y el acaparamiento de los recursos naturales se recrudece.
En el marco de esta celebración también podemos resaltar momentos recientes como la contaminación de petróleo en el Golfo de México, debido a una fuga en instalaciones de PEMEX, que el Estado salió a encubrir y maquillar ya que no tuvo un impacto en el interés económico de la oligarquía y hasta la fecha son los propios pobladores que se vienen encargando de realizar la limpieza. Las guerras mundiales, los g3nocidios que han realizado y realizan los capitalistas nos han demostrando claramente el punto de este escrito. El Día Internacional de la Tierra tiene que servir como un escenario de protesta que ayude a visibilizar estas atrocidades ambientales que empuje a los diferentes sectores del pueblo trabajador a generar conciencia de clase, para organizarse y salir a las calles en busca de la toma del poder político y la instauración del Estado de obreros y campesinos que haga suyo y cuide realmente todo el ambiente.