A finales de los años 70s del siglo pasado se proyectó la película llamada “Cuando el destino nos alcance”. En general, el filme recrea un escenario posterior al año 2000 sin agua, sin empleo, con un alto nivel de hambruna y, en consecuencia, múltiples muertes por inanición. Cuerpos arrastrados por máquinas que los procesaban para producir galletas verdes que servían de alimento para la hambrienta población. La eutanasia, al igual que el agua, la carne, legumbres y frutas, alcanzable solo para los pudientes.
50 años después, el avance tecnológico nos facilita múltiples situaciones de la vida cotidiana. Coches híbridos con sensores que nos indican cómo estacionarlo, trámites administrativos que se realizan desde casa, pagos de impuestos y transferencias bancarias desde un teléfono móvil. Conferencias y eventos nacionales e internacionales transmitidos en tiempo real, interacción con grupos de más de 100 personas por medio de un teléfono inteligente usando diversas plataformas. Existen aplicaciones que nos indican direcciones y cómo llegar a ellas o que responde a todas nuestras preguntas, desde los temas más triviales hasta los relacionados con la salud, ciencia e investigación. La Inteligencia Artificial (IA), aplicada en la robótica, interviene en cirugías y diversos tratamientos médicos; produce y reproduce sonidos, música, videos e imágenes; elabora textos, ensayos e investigaciones para titulación.
En el ámbito laboral, sobre todo en el sector primario, las máquinas han sustituido la mano de obra desplazando a miles de personas; en la ciudad, muchos empleos se desarrollan trabajando desde el hogar, sin seguridad social y sin derechos laborales.
El avance tecnológico ha modificado sustancialmente las relaciones entre las personas que participan en algunos procesos productivos debido al aislamiento con sus pares, interactuando sólo virtualmente o a distancia a través de los teléfonos celulares, lo que, sin lugar a dudas, se convierte en una barrera para la organización de los trabajadores y la población en general para luchar por sus derechos.
Este proceso de tecnificación en la industria, el comercio y los servicios, ha estado acompañado de una feroz embestida ideológica que promueve una conciencia falsa en los trabajadores, tal embate ha forjado en la mente de los explotados el conformismo y la apatía respecto a la defensa de sus derechos y los ha conducido a resignarse expresando que “al menos, tienen empleo”, aun cuando los patrones no les otorguen prestaciones sociales, servicios de salud o una pensión digna luego del retiro.
Sin embargo, ningún avance científico o tecnológico podrá borrar de la sociedad la explotación del hombre por el hombre como base de la producción de la riqueza, el avasallamiento de las potencias imperialistas contra los pueblos, las pugnas inter burguesas por el control de los territorios y las materias primas, la guerra y la violencia fascista como medio para contener la lucha de la clase trabajadora y los pueblos.
En este contexto, los trabajadores de la educación estamos obligados a utilizar la tecnología como una herramienta que nos permita mantener informados a miles de trabajadores y padres de familia, explotar el ciberespacio para convocar al pueblo a tomar las calles y fábricas para defender nuestros derechos laborales y exigir solución a sus demandas. Sobre todo, los trabajadores de la educación no debemos dar un paso atrás en el combate a la conciencia falsa que aliena la mente de los explotados y los conduce a aceptar sumisamente políticas laborales contrarias a sus propios intereses.
Los militantes de la CNTE debemos dominar la ciencia y la tecnología sin dejar de lado la interacción entre las personas porque ello facilita la comunicación y el entendimiento sobre las tareas para enfrentar al enemigo común: el capitalismo y el imperialismo. Desde nuestras trincheras debemos redoblar esfuerzos para fortalecer los espacios y referentes de lucha como la CNTE, la Conferencia de las Resistencias, la Asamblea Nacional Popular, el EZLN y todos los demás esfuerzos de lucha unitaria.
De cara a la siguiente etapa de la Huelga Nacional convocada por la CNTE, cada militante democrático, cada activista revolucionario, cada trabajador de la educación progresista, debe explicarle al pueblo la necesidad de organizarse, de estudiar colectivamente la situación nacional e internacional, de reflexionar acerca de las afectaciones de las nuevas políticas laborales y asumir su papel histórico en la lucha por la transformación revolucionaria de la sociedad.