“Me llamo Assata Shakur (nombre de esclava joanne cheisimard) y soy una revolucionaria. Una revolucionaria Negra, con esto quiero decir que he declarado la guerra a todas las fuerzas que han violado a nuestras mujeres, han castrado a nuestros hombres y han mantenido a nuestros bebés en la miseria.
“He declarado la guerra a los ricos que prosperan a base de nuestra pobreza, a los políticos que nos mienten con cara sonriente y a todos los robots sin cerebro y sin corazón que los protegen a ellos y a sus propiedades.
Hoy murió Assata Shakur en el exilio, en mayo de 2005 su nombre fue agregado a la lista de terroristas del FBI con una recompensa de un millón de dólares, escapó de la tortura y muerte a la que le orillaba el imperialismo estadounidense en la cárcel por su militancia revolucionaria partidista y en la lucha social.
Su historia de vida es útil para todas las personas que levantan la bandera de la libertad, la democracia y la revolución proletaria en nuestros tiempos. En las líneas siguientes recuperamos los pensamientos narrados en su autobiografía.
“El Gobierno Federal de Estados Unidos persistió con su abuso de poder intentar destrozar a Assata Shakur y otros grupos e ínvidos negros mediante la vigilancia, el rumor, las insinuaciones, las escuchas, detenciones y juicios, encarcelamiento y asesinato a lo largo de los años sesenta y setenta. ¿Por qué?
“Tú moriste
Yo lloré
Y seguí poniéndome de pie
Un poco más despacio
Y de forma mucho más letal”.
Assata Shakur escribe:
“La expectativa de vida negra es bastante más baja que la blanca y hacen todo lo que pueden para matarnos, incluso antes de nacer. Nos queman vivos en bloques de pisos de mala muerte que son una ratonera. Nuestros hermanos y hermanas mueren a diario por sobredosis de heroína y metadona. Nuestros bebés mueren por envenenamiento de plomo. Millones de negros han muerto como resultado de una atención medica vergonzosa. Eso es asesinato, pero ellos tienen la desfachatez de llamarnos asesinos a nosotros.
“Soy una mujer revolucionaria Negra y por esta razón se han presentado cargos contra mí y he sido acusada de cada supuesto delito en que se cree que ha participado una mujer. Han empapelado con posters que se supone son míos las oficinas de correos, aeropuertos, hoteles, coches de policía, metros, bancos, tv y periódicos. Han ofrecido más de 50 mil dólares en recompensas por mi captura y han emitido órdenes de disparar en cuanto se me vea, y de disparar a matar.
“Nosotros somos las víctimas y no los criminales.
Debería estar claro quiénes son los verdaderos criminales Nixon, la CIA, asesinando en Vietnam, Camboya, Mozambique, Angola, Sudáfrica.
“La posibilidad de tener un juicio en la cárcel, de apelar a justicia era muy escasa. Por lo que a mí respecta “progresista” es la palabra más carente de sentido en el diccionario. La historia ha mostrado que los blancos de clase media mientras puedan disfrutar de beneficios son “progres” pero cuando llegan los malos tiempos y falta el dinero, se quitan la máscara de progre y se podría pensar que estás hablando con Adolf Hitler. Ellos siempre tienen compasión por los menos favorecidos a condición de que puedan mantener sus privilegios de clase.
“La próxima vez no habrá partido,
Porque tú ya no juegas
Se creen que te mataron
Pero te vi ayer
Apoyado en la pared
Tensando los músculos contra las cadenas
Los ojos empapados de la verdad
Tus labios la pronuncian
Tu corazón aprende a amar
Tu cabeza aprende a quién odiar
La sangre dispuesta a fluir
Hacia la libertad
¡Sangre joven!
La sangre joven no debe desperdiciarse
En jeringuillas, en suelos de bar,
En tierras extranjeras
Retrasando la libertad
De otra sangre joven
No necesitamos sangre cansada,
Ni sangre anémica. Ni coágulos en ese cuerpo nueve que nos une.
Se creen que te mataron
Pero te vi ayer
Toda la sangre joven
Contribuyó a una transfusión
Toda esa sangre fuerte
Toda esa sangre poderosa
Toda esa sangre indignada
Fluye por tus venas
Hacia la montaña”.
Y continua Assata Shakur:
“Había crecido creyendo que los esclavos no habían luchado. Recuerdo que me avergonzaba cuando en la escuela hablábamos de la esclavitud. Los profesores lo contaban como si los Negros no hubieran participado en absoluto en su <emancipación> oficial de la esclavitud. Eran los blancos los que nos habían liberado.
“Nuestras escuelas siempre de segunda categoría ¿Cómo se sabía que alguien era de una casa decente? Una casa decente estaba arreglada y tenía una acera adelante. Las familias decentes no dejaban a sus hijos jugar en la calle sin zapatos y no permitan que sus hijos usarán formas dialectales de los negros como ain’t. En largos periodos de reclusión, en soledad, tartamudeaba, hablaba tan bajo que la gente me pedía repetir: se me olvidaba hablar.
“Las escuelas a donde vamos son reflejo de la sociedad que las crea. Nadie te proporciona educación necesaria para que los desafíes. Nadie te va a enseñar tu verdadera historia, tus verdaderos héroes, si saben que ese conocimiento te ayudará a liberarte.
La mayor parte de nosotros sabía que tomar el control de nuestros barrios era el primer paso hacia la liberación. La comunidad controlaría los empleos, los servicios sociales y las agencias locales, estatales y federales.
Alguien preguntó -¿Y de dónde van a sacar el dinero para llevar a cabo todo eso?
-La comunidad tomará el control de los bancos- respondió una persona.
-Tomaremos el control del ejército, las instituciones políticas en nuestra comunidad. Luego el congreso, el senado, los concejales, la alcaldía y de cualquier otra institución para poder destinar el dinero a la gente que lo necesita.
“Entonces alguien dijo no llegarán así a mucho.
¿Qué se supone que tenemos qué hacer? ¿Quedarnos sentados y no hacer nada?
-Luchar para que la comunidad tome el control es solo el primer paso. Tiene un límite. Lo que necesitamos es una revolución.
“Siempre que hablamos de reformas terminamos hablando de revolución. Cuando hablas de cualquier cambio serio, más allá de cuatro nimiedades, la reforma no servía para nada. Yo hacía mucho que había dejado de creer que las reformas servían para algo, pero la revolución es una gran interrogante. Yo creía de todo corazón, que era posible. Pero la cuestión era cómo.
“Empezamos a hablar de educación no queríamos ser unos simples loros de repetición, memorización. Queríamos aprender cosas útiles para ayudar a la liberación de nuestra gente. Una de nuestras primeras batallas se centró en el Consejo de Estudiantes. La mayor parte de nosotros veníamos de familias pobres, obreras y queríamos un Consejo que correspondiera con nuestras necesidades. No necesitábamos uno que le lamiera el culo a la dirección de la universidad a cambio de favores y buenas notas.
“Una vez que se hizo evidente que no bastaba controlar el Consejo Estudiantil, que no implicaba un poder real. Entonces, usaban palabra “revolución” solo porque estaba de moda. La mitad de las veces de lo que hablan en realidad era de cambio o de algún tipo de progreso indefinido. Para mí, la lucha revolucionaria tenía que ser contra el racismo, el capitalismo, el imperialismo y el sexismo y por una libertad de verdad bajo un gobierno socialista.
Como esclava liberada y militante revolucionaria quería un nombre que significara lucha, que tuviera que ver con la liberación de nuestra gente. Me decidí por Assata Olugbala Shakur. Assata significa “La que lucha”, Olugbala “Amor por el pueblo” y Shakur significa “Agradecida”.
“Hermanas y hermanos casi de cada grupo revolucionario o militante del país estaban o pudriéndose en la cárcel o en la clandestinidad forzada. Toda la gente con la que quería llevar la lucha a un nivel superior. Pero la cuestión era cómo unir a todas esas personas esparcidas por todo el país en un cuerpo organizado que fuera eficaz en su lucha por la liberación negra que era el punto de coincidencia.
“Con esto no estoy diciendo que no podamos sentir nada, sino que las decisiones no pueden estar basadas en el amor, la rabia. Tienen que fundamentarse en las condiciones objetivas y en lo que debe ser la respuesta racional y lógica en cada momento. Me parecía evidente que, sin un componente verdaderamente internacionalista, el nacionalismo era reaccionario. El nacionalismo no tenía nada de revolucionario por sí mismo: Hitler y Mussolini fueron nacionalistas.
“A cualquier comunidad preocupada de verdad por su libertad tiene que importarle también la libertad de los demás. La victoria de los pueblos oprimidos de cualquier parte del mundo es una victoria para la gente Negra. Cada vez que uno de los tentáculos imperialista se arranca de tajo estamos más cerca de la liberación.
“Nuestra lucha había comenzado en un barco de esclavos incluso antes de que naciéramos. Me vino a la cabeza “Venceremos”, mi palabra favorita en español. No cabe duda, un día nuestra gente será libre. El mundo no pertenece a los Cowboys y a los bandidos”.
Con estos extractos -extraídos de su misma autobiografía- del poema de su autoría titulado “Afirmación” la continuamos recordando:
“Creo en la magia de las manos
Y en la sabiduría de los ojos
Creo en la lluvia y creo en las lágrimas
Y en la sangre del infinito.
“He caminado sobre cristales rotos
He mordido el polvo y he metido la pata
Y he respirado el hedor de la indiferencia
Me encerraron los sin ley
Me esposaron los odiadores
Me amordazaron los codiciosos
Y, si hay algo que sé,
Es que un muro es solo un muro
Y nada más que eso
Se puede derribar
Creo en vivir
Creo en el nacimiento
Creo en el sudor de amar
Y en el fuego de la verdad
Y creo que un barco perdido,
Guiado por marinos exhaustos, mareados
Aún puede ser dirigido para que regrese
A puerto”
Assata Shakur
Tomado de su autobiografía