El fuego del capitalismo consumen a la Amazonía y Chiapas

El cambio climático se ha vuelto una problemática que se ha discutido en diversos espacios, lo cierto es que, cada día que pasa nos afecta más ante la creciente contaminación de ríos y suelos, deforestación de bosques y selvas, derretimiento de glaciares, erosión de grandes extensiones de tierra y la destrucción de hábitats, quizás por la mano del hombre, más bien, por el capitalismo.

Las políticas de Bolsonaro, presidente de Brasil, han causado estragos en la selva de la Amazonía que hoy arde por negligencia e intereses monetarios en beneficio de grandes empresas del capital. Este escenario se ha replicado en distintas partes del mundo y ha orillado a comunidades y sectores de la población para defenderse y sobrevivir ante el despojo de sus territorios.

Chiapas no es la excepción, la construcción del Tren Maya, amenaza a una gran diversidad de especies de flora y fauna, además de comunidades indígenas, quienes han decidido resistir frente a la destrucción. No podemos dejar de lado que, la minería canadiense ha causado un impacto ambiental negativo en diferentes partes del estado, sumado a la destrucción de mantos acuíferos en la ciudad de San Cristóbal de las Casas y la contaminación del Río Pacú a manos de la empresa francesa Veolia, en el Municipio de Suchiapa.

Las campañas de reforestación en Tuxtla Gutiérrez han sido actos que se han replicado de manera individual y colectiva, así como la sustitución gradual de plásticos y unicel, aunque, la depredación de la naturaleza por el fuego del capital no cede el paso. Las campañas de denuncias como la actividad realizada el 25 de agosto en el Parque de Marimba, permiten abrir brecha para la lucha ideológica y presentar la propuesta organizativa para presionar al gobierno estatal a adoptar medidas serias contra el saqueo y destrucción de la biodiversidad de Chiapas, pero también, poner sobre la palestra que mientras no extingamos el fuego del capital, no parará el incendio.

El único bombero vendrá de la clase obrera y el campesinado pobre de manera organizada, en su lucha por sobrevivir ante el fuego del capital.

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