A un mes de que se llevaron a cabo las elecciones norteamericanas, donde a todas luces, el Consejo Electoral, le dio la victoria a Joe Biden, en contravención total con la postura del todavía Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, quién previo y posterior a las elecciones planteó públicamente que no aceptaría su derrota. Ahora ha tenido que variar su posición y a regañadientes tiene que aceptar que no será ya el ocupante de la Casa Blanca. Sea republicano o demócrata quien realmente decide el destino del imperialismo norteamericano son los monopolios, la oligarquía financiera quienes tienen la última palabra y hoy eso está más que demostrado.

Es verdad que Biden ha declarado en varias ocasiones sobre la necesidad de imponer reformas antimonopólicas y regulación de las empresas .com, es de sobra sabido que durante su época de vicepresidente, bajo el mandato de Barack Obama, Facebook, Twitter, Google, Amazon, se consolidaron como gigantes a nivel mundial; mientras que bancos antaño omnipotentes, como Goldman Sachs, JPMorgan Chase y Citigroups, fueron señalados como responsables del desastre financiero mundial del 2008, y contra quienes se impuso una regulación financiera, medidas que el actual gabinete de transición de Biden implementó.

     Las contradicciones que existen entre las diferentes fracciones de la oligarquía financiera norteamericana, están en camino de destensarse por el momento; con la asunción de Biden a la Casa Blanca entrarán a una nueva etapa de ofensiva a nivel internacional. La declaración adelantada de Biden contra “las medidas abusivas” de China, es una lectura de que la guerra comercial continuará contra el imperialismo chino; además de que Biden está planteando relanzar una campaña de alianzas con monopolios  asiáticos, para disminuir la capacidad y control de los magnates chinos en esa región. Al final de cuentas, Biden tendrá que defender a toda costa los intereses de la oligarquía financiera norteamericana y por ello mantendrán las contradicciones con los chinos y los rusos, así mismo intensificará sus campaña neocolonialista sobre los pueblos del mundo.

Con la luz verde que le ha dado la oligarquía norteamericana a diversos planteamientos de Biden, Trump ha tenido que recular y abrir el proceso de transición; dejando en claro que se irá de la Casa Blanca contra su voluntad, pronosticando desastre en la administración de Biden; y con ello, la amenaza de que en 4 años, podría postularse nuevamente y retornar al poder, lo que realmente suena difícil, sin embargo, no hay que descartar que las fuerzas fascistas que bajo las dos administraciones de Donald Trump adquirieron ciudadanía en Estados Unidos, aprovechen la crisis actual y el largo periodo de depresión económica que se pronostica, para avanzar en su consolidación como una fuerza de masas y convertirse en una verdadera amenaza, no sólo para la clase obrera sino para todo el pueblo norteamericano en el próximo periodo, pues el fascismo sigue siendo un instrumento vigente y actual del capital financiero internacional en las actuales condiciones del mundo.

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Por PCMML

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