Debido a los últimos sucesos en Estados Unidos se ha desatado el debate respecto al papel de las redes sociales en la vida política, social y económica de los países en la actualidad. Desde la “Primavera árabe” hasta el levantamiento de sectores de ultraderecha en Estados Unidos, las redes sociales han jugado un papel de información o desinformación según el caso que sea necesario.

Son un arma de doble filo pues, por una parte, pueden ser utilizadas por sectores populares para romper los cercos informativos de los medios de comunicación tradicional pero, por otro, cuando el papel de esa información afecta intereses económicos de los dueños de estas redes, éstas son utilizadas para generar tendencia en contra, imponer gobiernos o políticas sociales y económicas a favor de los proyectos de los grandes ricos del mundo.

Lo anterior sin menoscabo de las ganancias jugosas que deja la utilización de estas redes sociales por parte de miles de millones de personas alrededor del mundo, incluso en las condiciones de crisis económica y pandemia en dónde los dueños han acrecentado sus ganancias al doble o triple. Un ejemplo de anterior son las ganancias reportadas por Mark Zuckerberg; dueño de Facebook, quién reportó en el inicio de la crisis sanitaria por Covid-19, ganancias por 4, 902 millones de dólares.

En medio de este debate, está la privacidad de la información utilizada por las redes sociales, situación que evolucionó en los usuarios en un descontento hacia la venta de su información como consumidores. Un entretenimiento “gratuito” en dónde la atención de las personas es lo que se convierte en mercancía. Esto contribuyó a que los usuarios busquen opciones en dónde se respete la privacidad de las personas, se limite el contenido publicitario y pueda tener un contenido libre de tendencia.

El doble filo de las redes sociales, como arma de control de las masas y como espacio de libertad de expresión se va definiendo en función de las ganancias que puede generar una u otra opción para quienes se auto rigen como los dueños de la verdad o que podrían definirse como la nueva “Burguesía digital”.

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Por PCMML

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