En Burkina Faso el golpe militar que destituyó al Presidente que estaba en funciones Roch Marc Christian Kaboré, quien dimitió, no fue para destituir solo a un presidente incapaz de controlar la situación económica, política y social que azota al país, sino también porque no ha podido contener o desarticular el movimiento democrático y revolucionario que se ha venido construyendo contra la política neocolonial francesa y de sus lacayos de la burguesía local, que en distintos gobiernos civiles o militares han arruinado cada vez más la vida de los trabaja

dores burkineses preservando los privilegios de las clases parasitarias.
Hoy gobierna de facto el militar golpista Coronel, Paul-Henri Sandaogo Damiba, representante del Movimiento Patriótico de Salvaguardia y Restauración, parte del redimen anterior, quien han asumido el cargo de presidente del país para supuestamente combatir el terrorismo y garantizar el regreso de los desplazados por la violencia reaccionaria que se ha desatado en el país.
En los últimos años han crecido grupos paramilitares o terroristas, incluso algunos filiales de Al-Qaeda y Daesh (creados y financiados por los imperialistas principalmente de Estados Unidos y Francia), como resultado de una de las mayores crisis que ha vivido Burkina Faso, crisis que no han resuelto, ni podrán resolver los imperialistas franceses y burguesía de Burkina, al contrario, la han agudizado.
En Burkina Faso desde el 2015, como dato más reciente, se ha agudizado la violencia principalmente contra el pueblo organizado y en general contra el movimiento popular democrático y revolucionario que avanza en una perspectiva de cambio radical, donde juega un papel importante el Partido Comunista Revolucionario, quienes han enfrentado las prácticas terroristas del imperialismo, el Estado burkines y los grupos paramilitares.
Frente a este escenario de violencia reaccionaria aguda, el pueblo burkines se ha organizado y formado grupos de autodefensa para enfrentarlos, desarrollan un proceso de unidad y movilización civil y militar popular para parar las masacres, el saqueo de los recursos, los desplazamientos forzados, el aislamiento de comunidades, el hambre y la muerte, y avanzar en la lucha antimperialista, antifascista y por la revolución.
Burkina Faso se ha convertido en un punto referente de lucha antimperialista y revolucionaria en África, al lado de otros pueblos, que quiere ser sofocada en sangre y fuego particularmente se quiere aniquilar al Partido Comunista Revolucionario de Burkina Fasso, Partido que ha sostenido una lucha consecuente por la revolución en su país avanzando a lado del pueblo por este objetivo.
La contrarevolución está echada a andar en Burkina Faso, desde el imperialismo francés y la burguesía burkinesa; uno de sus soportes para mantener su neocolonialismo es e

l ejército reaccionario golpista y el paramilitarismo; han profundizado la descomposición social con el narcotráfico, tráfico de personas, prostitución, drogadicción de la juventud, etc. Situación que provoca, en parte, que las masas explotadas se alejen de su liberación, por lo que la solidaridad internacionalista es necesaria condenando al imperialismo francés, la burguesía local, el golpe de Estado, llamando a unir esfuerzos en la lucha revolucionaria para derrotar al capitalismo y terminar con los males que han destruido la vida del pueblo y sus recursos naturales de Burkina Faso.

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Por PCMML

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