Por estos días se discute en la Suprema Corte la línea dictada por López Obrador en el sentido de mantener la Prisión Preventiva Oficiosa. Esta medida, contraria a la presunción de inocencia, es vista como un recurso para mantener en la cárcel a los implicados en posibles delitos, sin embargo tanto esta disposición como todo el sistema de justicia, hay que verlo bajo el prisma de la lucha de clases y de ninguna manera asumir que la justicia en el capitalismo es imparcial y mucho menos está del lado de los explotados. La justicia tiene un carácter de clase, que está determinado por la clase que tiene el poder. Aún en los Estados capitalistas más democráticos, la burguesía mantiene como sacrosanta prioridad la defensa de la propiedad privada.

     Si bien la propuesta no busca negar la prisión preventiva de tajo, sino que el Ministerio Público la solicite con justificación, la discusión le sirve al gobierno para agitar a su favor en el sentido de que se beneficiaría a delincuentes de cuello blanco. Pero la realidad es que éstos ya se benefician con los privilegios de dictar la política económica. Mientras siga el dominio del capital, la Prisión Preventiva Oficiosa beneficiará a quienes tengan dinero para evadirla, a lo mucho que podemos aspirar en estas condiciones es a ganar en las calles demandas específicas de justicia, pero en todo el sistema penal prevalecerá el peso del orden burgués.

     Esta claro que en la lucha de clases los comunistas buscamos ganar las batallas necesarias para ir avanzando en logros, por pequeños que sean, que inclinen la balanza a favor de los explotados y oprimidos, y así también en el tema de la justicia. Esta es la razón por la cual en algunos casos puede servir la prisión preventiva oficiosa; y el mejor ejemplo de esto es mantener en prisión a los asesinos de luchadores sociales como nuestro Camarada Tomás Martínez Pinacho.

     Pero nosotros no vemos ahí la salida definitiva al problema de la justicia, tenemos claro que ésta solo se resolverá con un gobierno genuinamente democrático, un gobierno de los explotados y oprimidos para la defensa de sus intereses; esto es, la dictadura del proletariado y los campesinos pobres.

     Y en este camino de la justicia desde abajo se construye en pequeñas pero significativas experiencias, como el Sistema Comunitario de Seguridad, Impartición de Justicia y Reeducación de los pueblos en Guerrero, los Caracoles y Juntas de Buen Gobierno en Chiapas o la Policía Comunitaria de Cherán. Pequeños en ensayos de dictadura del proletariado y los pueblos de México.

 

 

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Por PCMML

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