Más pobreza, endeudamiento y crisis medio ambiental, las perspectivas del 2024

Las principales preocupaciones y prioridades para el Banco Mundial en este 2024 son la pobreza, el endeudamiento público y el medio ambiente, problemáticas que lejos de ser resueltas, costarán más sacrificios para los trabajadores.

Y es que la pobreza se mantiene en los países pobres sobre todo los afectados por conflictos o violencia. Cerca de 700 millones de personas de todo el mundo viven en la pobreza extrema, es decir sobreviven con menos de 2.15 dólares al día (aunque esta tuvo una reducción del 40%).

Estos datos, -según ellos-, son resultado de la Pandemia del Covid-19, que más bien son de la crisis de 2019-2020 que disfrazaron de Pandemia, teniendo este efecto en estos tres años. Y la tendencia hacia la pobreza extrema se presenta en los que perciben de 3.65 hasta 6.85 dólares diarios.

Otro elemento es el sobreendeudamiento que continúa y en 2023 siguió creciendo; los países pobres o dependientes son los que sufren los mayores estragos, porque solo están pagando intereses de sus deudas contraídas directamente con los organismos financieros extranjeros, sin pagar los capitales y en conjunto estos pagos fueron de 443, 500 mdd, advirtiendo estos que corren riesgos de sufrir crisis de deuda a medida que aumentan los costos de los empréstitos (emisión de títulos de crédito del Estado para cumplir sus necesidades u obligaciones).

De acuerdo al informe de 2012 a 2022, la deuda aumentó en todas las regiones del planeta. Las más endeudadas hasta 2022, son Asia Oriental y el Pacifico con 3, 345 mdd y América Latina con 1, 989 mdd.

Se reconoce que la economía se ha “desacelerado bruscamente” por la elevada inflación, aumento de las tasas de interés, reducción de las inversiones, los efectos  de la guerra en Ucrania y el genocidio contra Palestina, a lo que se suma que para inicios de este 2024 se espera una desaceleración generalizada.

El pronóstico más que sombrío es catastrófico para la economía capitalista, porque hay una caída en sus perspectivas de crecimiento a largo plazo. Esto es que los máximos crecimientos a largo plazo están muy por debajo de lo obtenido en los últimos 30 años y estará acompañada de inflación y del debilitamiento -entre otros factores- de la población en edad de trabajar.

En el caso del medio ambiente, las alteraciones están provocando desplazamiento de personas, ha aumentado el estrés hídrico o escases de agua dulce, la disminución en el rendimiento de los cultivos y por tanto la inseguridad alimentaria en los países más devastados por las políticas extractivistas, etc. Aumentarán las emisiones contaminantes más por el uso masivo de armas y explosivos. Y siguen siendo los más contaminantes del planeta las potencias imperialistas: EE.UU., China, India, Unión Europea.

Las poblaciones en todo el mundo están envejeciendo aceleradamente y la migración creciente hace una “oportunidad” para aprovechar esa fuerza productiva. Los países más expulsores son los de ingresos medios y bajos.

Estos son algunos de los destacados problemas que aquejan al sistema capitalista imperialista que siguen agravándose, mismos que no se resolverán en el marco del mismo sistema, sino en el socialista que se impondrá mediante la revolución proletaria.

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