La guerra comercial interimperialista sube de tono

La crisis del sistema capitalista-imperialista, es de carácter general, y se manifiesta cada día de manera más aguda, a través de la profundización de sus contradicciones; siendo el sistema económico uno sólo a nivel mundial, con interconexiones prácticamente en todo el orbe y que está dominado por los principales monopolios trasnacionales.

La guerra comercial que se ha intensificado entre China y Estados Unidos, no es más que la expresión de esas contradicciones de la propia decadencia del sistema capitalista-imperialista. Estas contradicciones expresan la lucha por la hegemonía mundial y la necesidad de un nuevo reparto del mercado mundial por las potencias imperialistas; Estados Unidos, al verse en peligro de ser desplazado por el imperialismo chino en el dominio de la economía mundial, ha desatado una furiosa ofensiva comercial que ahora ha llevado a que entre ambos países se estén imponiendo altos aranceles, por un valor de 100 mil millones de dólares, en diversos productos de su intercambio comercial; esta cantidad se alcanzó cuando en la segunda quincena del mes de agosto pasado, se aplicaron nuevos aranceles en medio de un intento de negociación que establecieron representantes menores de ambas potencias.

Donald Trump amenaza con llevar esta guerra comercial, a niveles más altos, hasta que alcance un valor de 500 mil millones de dólares; mientras tanto, ya hay una afectación en el mercado mundial, por cada 100 mil millones de dólares, el comercio mundial se contrae 0.5% y desde luego esto ya ha afectado al crecimiento de ambos países, y amenaza con disminuir drásticamente el crecimiento de la economía mundial. De hecho, el propio organismo imperialista Fondo Monetario Internacional ha declarado que esta guerra comercial es “la mayor amenaza para el crecimiento a corto plazo”.

El pasado 23 de agosto fecha en que inició la vigencia de las últimas sanciones entre ambos países, salieron afectados los principales sistemas financieros del mundo, con registros negativos; ese mismo día hubo una caída al precio del petróleo, lo que alarmó a los capitalistas de todo el mundo.

Turquía es un capítulo más de esta guerra comercial e intensificación de las contradicciones del sistema capitalista-imperialista mundial.

Por lo pronto no se avizora una solución a esta guerra comercial, que si bien fue desa-tada desde principios de año por Estados Unidos, pero de parte del imperialismo chino ha encontrado un mismo nivel de respuesta. Estados Unidos también tiene vigentes sanciones económicas contra Rusia, Irán, Venezuela, y altos aranceles para importación de acero y aluminio, que afecta a muchos más países; todas estas medidas vienen a reemplazar las medidas neoliberales que impusieron otros sectores de la oligarquía norteamericana, que venían gobernando ese país.

Más cerca se encuentra la profundización de estas contradicciones, que pueden pasar al terreno bélico, por la necesidad material de los monopolios imperialistas de un nuevo reparto del mercado mundial y la destrucción de fuerzas productivas; dentro del sistema actual no hay otra solución que la guerra imperialista de rapiña.

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