El 15 de agosto, en el Centro Cultural y de Convenciones de Oaxaca el Presidente del país, Andrés Manuel López Obrador, anuncio el “Pacto Oaxaca” que convocó a gobernadores de Campeche, Chiapas, Guerrero, Puebla, Quintana Roo, Tabasco, Veracruz y Yucatán; además representantes del legislativo federal y de empresarios nacionales y estatales.

El “Pacto Oaxaca. Hacia un sur sureste del futuro” contempla la rehabilitación y construcción de distintos proyectos en materia de infraestructura, dentro de los que se encuentran: 1.- El corredor multimodal interoceánico que rehabilitara la vía ferroviaria Coatzacoalcos-Veracruz que contempla una inversión de 3 mil 900 mdp, 2.- Modernización de los puertos de Veracruz y Oaxaca por 2 mil mdp, 3.- La red carretera Mitla-Tehuantepec-Acayucan- La Ventosa proyecto en desarrollo con 12 mil 500 mdp.

En el evento de anuncio del Pacto estuvieron presentes Alfonso Romo jefe de la oficina de la presidencia y Carlos Salazar Lomelí presidente del Consejo Coordinador Empresarial, dos figuras claves que operaron la inversión en los megaproyectos.

El jefe de gobierno explicó que se darán incentivos fiscales a inversionistas simplificando trámites, reducción de impuestos; a la ves de que prevalecerá el Estado de derecho para garantizar las inversiones.

Por sus fuentes de materias primas (maderas, minerales, petróleo, gas, etc.), mano de obra barata (un porcentaje importante de desempleo se localiza en esa región del país) y punto estratégico para paso de mercancía de manera interoceánica, el sur-sureste mexicano se ha convertido en un punto importante para revitalizar las ganancias de los diversos sectores de la burguesía y el imperialismo, principalmente estadounidense.

El equipo de Alfonso Romo se caracteriza por su corte “nacionalista”, la garantía que ha puesto sobre la mesa sobre la reducción de impuestos no es más que favorecer a los sectores empresariales nacionales en desventaja ante los grandes capitales extranjeros que de por sí ya tienen una tajada sobre los megaproyectos.

En tanto que la insistencia sobre procurar el Estado de derecho refiere un mensaje a dos aristas, la primera a los empresarios que pretendan invertir para que tengan seguridad de que su capital será valorado y tendrán garantías para no verse afectados por manifestaciones a través de la Guardia Nacional o modificar las leyes como sucedió con la “Ley Garrote” en Tabasco; y la segunda dirigida a las organizaciones sociales o expresiones que pretendan movilizarse.

El risible 0% de crecimiento en el último trimestre refleja la disminución de ganancias de diversos sectores de la burguesía que buscan paliar con inversiones en el sursureste mexicano con el Pacto Oaxaca, solo así entendemos el por qué el magnate en telecomunicaciones Carlos Slim invirtiera capital para desarrollo de infraestructura, pues es ahora lo que está dejando ganancias.

 

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Por PCMML

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