La privatización de la educación en tiempos de la 4ª T

Actualmente el derecho a la educación de la población representa un jugoso negocio para las empresas nacionales y transnacionales, que buscan ganancias.

Por otro lado, ante el crecimiento demográfico, los estados-nación han evitado garantizar el acceso a la educación, de todos los niveles educativos, principalmente la educación media superior y superior. Hay que tomar en cuenta que incluso los estados nacionales, por ejemplo, en Latinoamérica, países como Argentina, Brasil o Chile, no han podido erradicar ni siquiera el analfabetismo, esto se da por conveniencia del Estado sostenido por un sistema político antidemocrático, donde el fraude electoral es lo usual y no conviene a la burguesía transnacional, que la población este educada sobre una base materialista dialéctica; además también es producto de las políticas económicas y educativas impulsadas por organismos financieros internacionales. En muchos casos ni siquiera se garantiza la educación básica, salvo contadas excepciones como el caso de Cuba, donde está garantizada. Esto obedece a una política imperialista que busca la subordinación de los estados nacionales para alimentar su control en las relaciones de producción-mercantilización, en primer lugar, y para luego someter a la población con trabajos precarios al servicio del capital.

En México sucede lo mismo a pesar las apariencias del gobierno de López Obrador, una parte de la burguesía norteamericana representada por Trump impone sus condiciones y sobre todo mantienen su dominio económico y político en la región. Esto repercute particularmente en la educación. Es claro que López Obrador encubre la realidad con apariencias, por ejemplo, con el programa de “Jóvenes Construyendo el Futuro”, entre otros programas, que en teoría busca dar empleo a millones de jóvenes, pero en la práctica solo contempla a algunos miles que trabajen sin derechos, ni prestaciones, ni responsabilidad para las empresas ya que son subsidiados por el gobierno. Es claro que el derecho a la educación pública, científica y popular es tarea de los pueblos que deben organizarse para exigir y arrebatar la educación a las empresas y al Estado, desde la lucha revolucionaria, con la articulación de las diversas movimientos sociales, lo que hará posible garantizar el derecho a la educación y desarrollar una formación para la liberación.

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