La lucha de los comerciantes y artesanos de la Zona Metropolitana de Guadalajara

La actual crisis económica sanitaria funcionó de pretexto a los gobiernos ultraderechistas para implementar medidas de control social y represión a la clase trabajadora.  El gobierno estatal de Jalisco, dirigido por Enrique Alfaro, no es la excepción. Tras la declaratoria del gobierno federal, sobre la entrada de México a la lista de países con presencia del Covid-19, se comenzaron a implementar medidas como el retiro de vendedores ambulantes, el cierre de tianguis, la clausura de negocios medianos y pequeños, así como un despliegue de las policías municipales y estatales, para “vigilar” que se acaten las medidas que, contradictoriamente, no se aplicaron a las grandes cadenas comerciales, demostrando el interés de clase de dichas acciones.

Uno de los sectores más afectados por esta situación es el de los migrantes indígenas, la mayoría comerciantes y artesanos que venden sus productos en diferentes partes de la zona metropolitana de Guadalajara, el FPR se dio a la tarea de agitar a todos aquellos trabajadores afectados por la crisis y se dieron los pasos para generar una propuesta organizada contra la imposición, y bajo la consigna: por salud, pan y trabajo.

Los sectores populares nos vimos en la necesidad de salir a las calles, con las medidas correspondientes: la sana distancia, uso de cubrebocas y aplicación de gel antibacterial, puesto que nuestra disyuntiva ante la prohibición del derecho humano al trabajo estaba “entre la pandemia y el hambre”. Se realizaron amplias movilizaciones en las calles y presidencias municipales de la Zona Metropolitana de Guadalajara, así como a las dependencias estatales y federales, con el fin de exigir la solución a demandas específicas, denunciando la violación del derecho humano a llevar el alimento a nuestras familias, por parte de los 3 niveles de gobierno.

Este proceso permite visibilizar las necesidades de los migrantes indígenas, así como la unidad entre diferentes grupos de pequeños comerciantes, y otros sectores, para hacer frente a la crisis, generando gestiones para aminorar la carga económica de la crisis, alternativas como centros de acopio, boteos y volanteos, aglutinando a la clase trabajadora contra las medidas de imposición de la burguesía.

Se mantiene un proceso de lucha permanente por la resolución de las demandas de la clase trabajadora, bajo la línea, teórica-práctica, del Frente Popular Revolucionario se da una construcción, con cada vez mayor solidez, de referentes de unidad y lucha.

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