Represión de la 4T en Tijuana

En el marco de la manifestación a 6 años de la desaparición de los 43 de Ayotzinapa, las organizaciones y colectivos convocamos una jornada de lucha para exigir su presentación y castigo a los culpables, causa a la que se suma la lucha de familiares de personas desparecidas y contra la brutalidad de la policía. La convocatoria inicial de varios colectivos se reforzó con a la incorporación del Frente Único de Lucha, haciendo un llamamiento unitario el Colectivo Una Nación Buscando T, Comité “Ricardo Flores Magón”, Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación BC, Defensores del Parque Benito Juárez, Frente Popular Revolucionario, Frente Revolucionario de Disidencias Sexogenéricas y Tijuana Grassroots.

Durante la marcha, aún no se hacía la primera parada programada en las instalaciones de la FGR, cuando el contingente fue encapsulado por policías municipales que empezaron la cacería de algunos compañeros, sometiéndolos con violencia excesiva. Los detenidos fueron los militantes del FPR Alejandro Ruíz Martínez, Salvador González Maciel, José Alfredo Morán Gómez; de la UJRM Luis Alberto Sandoval Rivera; de la OPT Fernando Buitimea Ramírez y Jesús Rangel Ontiveros; también fue detenido Andrés Antonio Lau Piña.

En la represión participaron agentes infiltrados, policías sin placa ni distintivos y por lo menos una patrulla sin placas ni número que la identificara. Violando los protocolos de seguridad pública, fueron mantenidos desaparecidos por más de tres horas, para después “echarle la bolita” al gobierno del estado, con quienes tiene pleito de comadres el gobierno municipal de Tijuana. Luego fueron entregados a la Fiscalía General del Estado sin ningún reporte, ni documento, mismo que tardaron unas 6 horas en “cuadrar” para entregarlo y justificar la detención.

A las instalaciones de la Fiscalía se trasladaron las organizaciones y familiares, que estuvieron exigiendo su inmediata liberación. De manera solidaria se recibieron mensajes de apoyo y respaldo de colectivos, organizaciones y activistas que condenaron la represión, mientras en redes sociales se desarrolló una amplia labor de difusión nacional de los hechos, de condena a la represión y de exigencia de libertad de los presos políticos.

Finalmente, la protesta triunfó al lograr la liberación de todos los detenidos sin pagar ninguna multa. Nunca se presentó ninguna querella ni señalamiento de ningún “afectado”, a pesar de que la Fiscalía General del Estado los estuvo presionando para que denunciaran. Lo que hay que vigilar ahora es que se detenga la persecución, porque el proceso queda abierto por el momento.

Con esta represión, y con la represión dos días después, a mujeres movilizadas el 28 de septiembre en el marco de la acción global por la legalización del aborto, que también fueron agredidas y detenidas por la policía municipal y estatal en Tijuana, la 4T en Baja California, que controla el gobierno del estado y todos los municipios, se desenmascara y comprueba su carácter antipopular y represivo. El gringo Bonilla y Arturo González se han exhibido como lo que son, fieles representantes de la burguesía y enemigos del movimiento social.

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