¿Qué pasó en Nápoles el 23 de octubre?   Inicia una manifestación pacífica, principalmente de comerciantes para protestar contra el toque de queda impuesto por el gobierno, para ellos esto significa perder cualquier tipo de esperanza de sobrevivir, teniendo que estar encerrados en casa, muchos no pueden trabajar.

   La manifestación prosigue de forma pacífica hasta que un grupo de fascistas y delincuentes comunes se une. Momentos después inician los choques con la policía, los medios de comunicación transmitirán sólo esto, poniendo énfasis que, a manifestarse, van mafiosos, camorristas y ultras, cuando en realidad la mayor parte de los manifestantes era gente desesperada.

   Es importante aclarar que todo el país la está pasando muy mal, pero fue al Sur de Italia dónde explotó la chispa de la indignación, era natural que las primeras manifestaciones se pronunciaran donde la gente se ha terminado ya el dinero.

   El gobierno está obligando a la población a quedarse en casa y a cerrar sus negocios, todo esto sin ninguna garantía, el pueblo no tiene informaciones claras sobre el nuevo rebrote, los científicos pelean entre ellos, las cifras son contradictorias, el pueblo inicia a preguntarse si la información que el gobierno les está haciendo llegar es verdadera.

   Está viniendo a flote la cruda incapacidad del gobierno para manejar la situación, miles de ciudadanos se preguntan cómo harán para sobrevivir a un segundo toque de queda. Así qué las manifestaciones y los choques en Italia continuarán, como ya hemos visto en estos días.

   El sábado 31 de octubre hubo una serie de manifestaciones exigiendo garantías económicas y sanitarias, todo esto a través de un rédito garantizado, un rédito universal hasta que termine la crisis.

   Lo que hay que comprender es que no se trata de luchar contra el aislamiento, es una cuestión de estructura, de distribución de la riqueza, de la creación de un estado social, pues mientras los procesos reales se desarrollan en todas sus contradicciones, el pensamiento se sustenta en una fórmula “definitiva” abstracta y consoladora. ¡Qué la crisis la paguen los ricos!

   Cabe aclarar qué no se trata en absoluto de anarquismo, ni de bolchevismo, ni de la sola lucha contra el poder o quien sabe qué más, esta es una lucha antifascista, la única posible en estos momentos.

   Se está tratando de tumbar un modelo de desarrollo. ¡Socialismo o barbarie! Decía alguien por ahí.  Esta es la única lección posible, está en nosotros aprenderla o no.

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Por PCMML

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