El pueblo Sarahui mantiene su lucha por la autodeterminación

El 13 de noviembre, el ejército de Marruecos penetró la frontera con Mauritania, para expulsar a varias decenas de civiles saharauis que, desde el 21 de octubre, mantenían bloqueada la carretera que conecta con este último país. El Frente Polisario (FP), organización política y militar que lucha por la independencia de la zona, intervino y se produjo un intercambio de disparos.

     Desde ese día han continuado cada noche los bombardeos a posiciones militares de ambos bandos. Esto reactivó el conflicto entre Marruecos y el FP desde que ambas partes firmaron, el 6 de septiembre de 1991, el alto al fuego.

     Ese alto a las hostilidades, se concretó en base a la decisión de establecer un referéndum de autodeterminación, que ya había sido fijado en 1974 cuando España era la potencia colonial. Un instrumento que condujera a la independencia de la creada República Árabe Saharaui Democrática RASD. Para ello, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) creó en 1991 la llamada Misión Para el Referéndum para el Sahara Occidental (MINURSO) que debería encargarse de la puesta en práctica, ejecución y puesta en régimen de aquel referéndum de autodeterminación. 

     Han pasado 29 años y nada de ello se ha hecho realidad, generando la lógica frustración saharaui, que, cansado de los atropellos por parte de Marruecos en los territorios ocupados y el expolio de sus riquezas, decidió protestar en El Guerguerat (límite sur entre los territorios ocupados y Mauritania) lo que ocasionó la reanudación del conflicto bélico entre ambos países.

     En esta guerra de posiciones el ejército marroquí está construyendo un pequeño muro y está asfaltando el camino para que no sea nuevamente bloqueada la zona e impide el acceso al Polisario. 

     El Polisario por su parte ha anunciado que la lucha armada seguirá hasta en las ciudades ocupadas, no sólo en el muro. Dicha medida busca elevar la proyección internacional del conflicto y la solidaridad con la lucha Sarahui que se enfrenta a la ocupación neocolonial de Marruecos. 

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