Por estos días | Madero y AMLO, semejanzas históricas a 102 años del asesinato de Zapata

En Ayoxuxtla de Zapata, Puebla el mandatario llevó acabo un evento simbólico aislado de la población, con motivo del 102° Aniversario Luctuoso de Zapata. Históricamente en este municipio se firmó el Plan de Ayala antes de que se promulgará. AMLO dio un discurso donde resaltó la importante participación de Emiliano Zapata en la defensa de la propiedad comunitaria de la tierra y analizó la alianza del revolucionario con Francisco I. Madero. Mencionó que Madero utilizó al ejercito de Zapata para poder hacerle contrapeso a los generales que no lo apreciaban. AMLO, justificó la actitud de Madero, ya que menciona, no comprendía la propiedad comunitaria de la tierra. Su origen norteño donde predominaba la propiedad privada lo formó culturalmente. Como si el pertenecer a otra región justificase, que el formar parte de la burguesía nacional su objetivo fuera extender su ganancia con la revolución mexicana. Con esta base, AMLO lamenta el rompimiento entre Madero y Zapata, argumentando que eso generó que asesinaran a Zapata y derrocaran a Madero. Contando su visión histórica burguesa, AMLO menosprecia el papel del movimiento Zapatista dentro de la revolución mexicana. Lo rebaja en el discurso a un accesorio incidental, justo como intenta desaparecer actualmente a las organizaciones de la lucha social, a través de su “discurso purista” y su política neoliberal de coptación y represión. Argumenta que al perder el apoyo de Zapata perdió Madero la capacidad de hacer contrapeso a los generales que en algún momento también lo traicionarían.

Las pugnas interburguesas en la revolución mexicana, para el presidente son una escuela práctica del México contemporáneo, donde por conseguir un solo partido de Estado (Morena), una organización monopólica del régimen, está dispuesto a reagrupar a los más viejos caudillos del PRI, PAN y de todo color en sus filas, cooptar organizaciones sociales, su dirigencia, a purgar sus diversos funcionarios y políticos que persiguen los intereses oligárquicos-neoliberales definidos en la 4T, y a reprimir con sangre y balas a quien no pueda controlar. AMLO analiza las discrepancias entre Zapata y Madero como accidentales y omite mencionar que el gobierno “democrático” de Madero, Carranza y el del propio AMLO no dejaron de defender los intereses de la oligarquía por encima de los del pueblo trabajador. Así con esta contradicción y estos “accidentes” históricos da a entender que mientras el gobierno no traicione la confianza del pueblo, este no lo traicionará. Miopía burguesa patética que se desvela ante el reciente acenso de las movilizaciones callejeras justo como cuando asesinaron a Zapata. La población supo organizarse y levantarse por décadas, forjando el antecedente de la actual lucha de clases. Así, solo demuestra el presidente el temor que tiene al no pasar en sus giras frente al movimiento social. Al no querer encarar a ninguna organización. Al ocultarse en Puebla, para no rendir cuentas a ninguna expresión de lucha. Su política caduca de megaproyectos, del abandono hacia la propiedad colectiva y el cobijo a las empresas extranjeras visibiliza a un AMLO tan parecido a Madero. Pero no en su espíritu revolucionario y democrático si no en ese espíritu traidor e hipócrita que la socialdemocracia contemporánea sustenta.

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