La experiencia de la Comuna de París. (Parte II)

Thiers, un desgastado político burgués nuevamente vería la oportunidad de someter al movimiento popular, pactando la paz con Alemania y dirigiendo al ejército a enfrentar a la población armada en París. El 18 de mayo al fallar, se declararía la guerra entre la Ciudad de París, y el gobierno instalado en Versalles representando los intereses de la burguesía ahora en alianza con la oligarquía de Alemania. La Comuna de París, aprobaría y ejecutaría una serie de reformas que representaban no solo las más profundas necesidades del proletariado, sino también una vanguardia sobre las pasadas revoluciones burguesas, que serían la pauta de consignas y movimientos futuros de la clase obrera. Entre ellas, la abolición de la conscripción y el ejército permanente, la condena de pagos de alquiler, la suspensión de la venta de objetos empeñados del Monte de Piedad y el posterior cierre de las casas de empeño, el que los representantes fueran elegidos democráticamente y revocables ante su mandato así como pago de su salario igual que el del obrero, la separación de la Iglesia del Estado y con ello la educación laica y gratuita, la abolición del trabajo nocturno y quizás la más importante enseñanza en cuanto a la forma asamblearia y democrática de la toma de decisiones que marcaría el principio de la sovietización en la revolución proletaria, donde los obreros eran elegidos por la misma asamblea y ejecutaban sus propias decisiones de manera directa y organizada. Pese a los intentos de ampliar las comunas por todo el país, Francia al ser un país de pequeña burguesía con poco proletariado, no logró extender el movimiento de comunas y fue sometido paulatinamente por la reacción del gobierno de Thiers. No existía un Partido obrero y apenas se forjaban las primeras expresiones del movimiento comunista y los obreros parisinos ni siquiera comprendía con claridad los fines de dicho Partido ni cómo poder alcanzarlos. No había organizaciones políticas fuertes del proletariado, ni fuertes sindicatos, ni sociedades cooperativas. Y aún en la Comuna era difícil evitar la intervención de la pequeña burguesía, y los frenos constantes contra el ascenso de la revolución. Ejemplo de ello fue el temor en la toma del Banco de Francia, quien siguió protegiendo los intereses de la contrarrevolución y fue pilar en el financiamiento del ejército de Thiers. Sumado a ello, recibiría el apoyo militar extranjero para el sometimiento definitivo de la comuna. (Continua en el siguiente número).

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