Desde su nacimiento en 1979, la coordinadora nacional de los trabajadores de la educación (CNTE) ha sido escenario de la lucha de clases.

Algunas veces velada y blanda, otras abierta y virulenta, las fuerzas internas han desarrollado una intensa lucha política ideológica cuyos objetivos se contraponen: la defensa de la CNTE y sus principios por un lado o la mediatización y destrucción de este importante referente de la lucha popular por el otro.

Con el apoyo político, económico, logístico del gobierno en turno, las fuerzas oportunistas, gobiernistas y charras han desarrollado una intensa labor de saboteo y boicot a la lucha del magisterio democrático nacional en defensa de sus derechos sociales, económicos, laborales, sindicales y profesionales. Desde las escuelas, delegaciones, regiones y secciones sindicales, charros y democráticos se disputan palmo a palmo las representaciones estatutarias y no estatutarias.

En la lucha por la democratización del sindicato, la educación y la vida nacional, miles de militantes de la CNTE han arriesgado su tiempo y su libertad o han sido víctimas de la represión administrativa y laboral con descuentos salariales, remociones y ceses; cientos de dirigentes magisteriales han sido perseguidos, encarcelados, desaparecidos o asesinados por los esbirros del charrismo sindical y el gobierno.

Esta estrategia general, orientada a destruir o controlar la organización de los trabajadores de la educación, explica la sistemática campaña que el estado mexicano representado hoy por la autodenominada cuarta transformación (4t) echó andar desde los principales contingentes de la CNTE para institucionalizarla y corporativizarla. Esta maniobra, tiene también la intención de preparar las condiciones para garantizar que, con el apoyo del magisterio nacional, en el proceso electoral 2024 Morena permanezca en el gobierno como administrador de los intereses de la oligarquía nacional y extranjera.

En este escenario, la CNTE en su conjunto, Oaxaca, Chiapas y Michoacán en particular, se convirtieron en blanco de la campaña para cooptar a sus dirigentes o descalificarlos y desvincularlos de sus bases a partir de una propaganda negra basada en calumnias.

Mientras en Michoacán los charros y el gobierno siguen desarrollando la labor divisionista pretendiendo destrozar a la CNTE y reducirla a su mínima expresión, en Chiapas y Oaxaca sólo la participación decidida y la movilización de las bases pudo detener el plan de la 4T y sus personeros para imponer comités seccionales a modo o proclives al gobierno y el charrismo. A pesar de la represión administrativa y laboral, del congelamiento de plazas a un grupo de integrantes del comité seccional, de la inhabilitación de la caja de ahorro y préstamos, de la denostación y descalificación a la dirección política, las bases de la Sección 7 derrotaron a las fuerzas charras y gobiernistas en el pasado relevo seccional.

En este contexto, las fuerzas democráticas, progresistas y revolucionarias que actuamos en los contingentes consolidados y emergentes de la CNTE, estamos obligadas a poner en el centro la unidad y redoblar esfuerzos para fortalecer el proceso unitario con el movimiento popular desde la Conferencia de las resistencias y reagrupar a la Coordinadora Nacional. Desde la Dirección Política Nacional y la Asamblea Nacional Representativa debemos empujar un plan de acción orientado a reorganizar a las bases y preparar una jornada de lucha nacional para enfrentar y poner un alto definitivo a la Usicamm, UMA, ley del ISSTE y demás medidas que cancelan nuestros derechos y nos mantienen en un estado de excepción laboral.

Si bien Chiapas se echó al hombro a la CNTE en los recientes 5 años, hoy le corresponde a Oaxaca sumarse a esta responsabilidad. Oaxaca y Chiapas, con sus comités seccionales legítimamente nombrados por sus bases, están en mejores condiciones de poner en pie a la CNTE y rescatarla del lodo en el que pretendieron ponerla los gobiernistas.

Por una cuestión de principios, la CNTE no será jamás un apéndice del gobierno burgués ni marchará a la cola de los partidos electoreros. La lucha por la democratización del sindicato, la educación y la vida nacional, está más vigente que nunca.

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Por PCMML

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