Este 11 de septiembre de 1973, los Estados Unidos ordenaron dar un Golpe de Estado en Chile a través de su subordinado el General del ejército chileno Augusto Pinochet, al Presidente Salvador Allende, quien ganó las elecciones a la presidencia de su país en el marco de la misma democracia burguesa, pero que los imperialistas no aceptaron y perdonaron e hicieron fracasar con el terrorismo de Estado, derrocándolo.

El miedo de la oligarquía financiera chilena y el imperialismo al avance democrático de las masas, sobre todo a su lucha por el socialismo, los llevó a desatar -hace 50 años y continúan haciéndolo- un feroz terrorismo de Estado para preservar sus mezquinos e inhumanos intereses, por encima de la voluntad de los explotados y oprimidos chilenos. Y entonces persiguieron, detuvieron, torturaron, desaparecieron, asesinaron y encarcelaron a miles de chilenos instalando una dictadura militar, un régimen fascista para impedir cualquier cambio democrático.

La acción criminal contra el Gobierno de Salvador Allende y el pueblo chileno tuvo que ver con la necesidad del capitalismo a nivel mundial, de echar andar un nuevo proceso de acumulación capitalista, frente a sus recurrentes crisis económicas, que posteriormente se llamaría neoliberalismo y que se formalizaría en Reino Unido con Margaret Thatcher y Ronald Reagan de Estados Unidos, en los años setenta e inicios de los 80. Modelo que presumieron les funcionó usando la violencia contra un pueblo que elegía otro camino, la pacífica transformación electoral, para avanzar en cambios más profundos que necesitaban. Privatizaron todo, se enriquecieron los burgueses y empobrecieron al pueblo, imponiendo un régimen que anuló todas sus conquistas políticas y democráticas, bañándolo en sangre.

Este acontecimiento en Chile, nos enseña, que los capitalistas no van aceptar, ni a ceder un mínimo en sus intereses, -así lo siguen demostrando en varios países del mundo, donde siguen orquestando golpes de estado, destituyendo presidentes impulsados por grandes movimientos de masas-  menos perder todo lo expoliado a los trabajadores mediante una transformación democrática y/o revolucionaria, por lo que actuaron y actuaran violentamente, de mil formas -hoy resurgiendo el fascismo a través de un proceso de fascitización cada vez más sofisticado- para impedir y sobre todo aniquilar la necesidad de libertad de los asalariados, por lo que ayer como hoy, como masas trabajadoras, debemos tener clara la naturaleza destructiva e inhumana del capitalismo, planificar y desarrollar una poderoso movimiento político organizado, cimentado en los intereses de colectivos de los proletarios, en su Partido revolucionario marxista leninista que, guiados por lo elaborado por Marx Engels, Lenin y Stalin, y por la propia experiencia de lucha consecuente, ponga fin al capitalismo y su fase imperialista, causa de todos los males actuales de la humanidad.

Hoy el norte sigue siendo el socialismo y comunismo científicos

 

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Por PCMML

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