Con el TLC, México es ahora más dependiente de los EE.UU.

El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), es un acuerdo comercial entre Canadá, Estados Unidos
(EUA) y México que se negoció a partir de 1992 y entró en vigor el primero de enero de 1994 de la mano del Presidente Carlos Salinas de Gortari.
Desde el año pasado el gobierno gringo encabezado por Donald Trump endureció su discurso, planteó la renegociación del TLCAN afirmando que en las actuales condiciones tienen una serie de “desventajas” y que si no les convenía era probable su salida del acuerdo comercial; estas afirmaciones fueron tomadas como un posicionamiento para llegar en mejores
condiciones para la renegociación de lo que han llamado el TLCAN 2.0.
Se han realizado 7 rondas del proceso de renegociación del TLCAN que ha tenido al frente al Secretario de Relaciones Exteriores Luis Videgaray y a Ildefonso Guajardo, Secretario de Economía, y para abril de este año se plantea la 8va. Ronda. Al momento se sabe que se han puesto en la mesa los temas de: reglas de origen – 62.5% en automóviles que deban construirse en EUA, solución a disputas en temas de inversión, aranceles (azúcar y lácteos generó problemas), comercio electrónico, normas laborales conjuntas (aumento del salario en México para reducir las ventajas de costos que atrae a fábricas
al sur), permanencia del Tratado con un margen de renegociación para 5 años, lucha anticorrupción y narcotráfico, que prevé mayor intervencionismo militar del imperialismo.
El mercado que representa México es estratégico en general por la mano de obra barata, recursos naturales y el consumo de sus productos. Cerca de 40% de las exportaciones de Texas tiene como destino México, mientras que Michigan es el corazón de la industria automotriz norteamericana. Unos 300 mil empleos manufactureros dependen totalmente del acuerdo de libre comercio en esta área. 5 millones de empleos estadounidenses dependen del Tratado de Libre Comercio en estados como Pensilvania, Indiana, Ohio, Michigan y Wisconsin, están conectados directamente a la agroindustria que exporta en su mayoría hacia México.
México es el mercado número uno para la exportación de maíz amarillo, mientras que Canadá ocupa el noveno lugar. Ambos países también son los principales mercados para la cebada estadunidense.
La relación con Canadá en el TLCAN en su mayoría ha abierto las puertas a la minería en México, asegurando grandes hectáreas explotables que en la renegociación avanzarían en el sureste mexicano.
El TLCAN está directamente ligado a las reformas estructurales y la creación de las Zonas Económicas Especiales, que tienen como objetivo el aumento de infraestructura carretera, la implementación de corredores industriales estratégicos al sur del país y la extracción de recursos naturales como se ha observado en el plano energético, que significa la integración
de México a EUA. Todas las partes están tratando de concluir las renegociaciones lo más pronto posible por la cercanía del proceso electoral en México, las elecciones de medio periodo en Estados Unidos para noviembre y las trabas para aprobar el
TLCAN en el congreso de EUA ante la disputa de demócratas y republicanos.

Las negociaciones del TLCAN son a puerta cerrada entre los gobiernos, pero en realidad el cuarto de junto es donde se reúnen los imperialistas y burgueses que definen las condiciones del acuerdo. Dado el caso, los interesados en mantener el acuerdo comercial son los grupos económicos que se han visto beneficiados en 25 años de TLCAN, poco se ha hablado de la dependencia agroalimentaria que se ha generado en Mexico, mucho menos de los graves problemas ecológicos y la falta de claridad en la explotación minera, así como tampoco de la relación militar-marina que plantea mayor intervencionismo estadounidense.

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