Los trabajadores son los más afectados por el desabasto de gasolina

                                          ¡Exijamos que se eche atrás la reforma energética!

Como es costumbre cuando hay algún tipo de crisis, los gobernantes en turno llaman a los proletarios y las clases populares a que resistan, a que se ajusten el cinturón, a que carguen sobre sus espaldas la pesada carga de la contingencia económica, política y social; y hoy no es la excepción, porque López Obrador llamó al pueblo a soportar las repercusiones económicas y sociales del desabasto de gasolina.

Por todos es sabido que siempre ha existido el robo de combustible y que este se incrementó escandalosa y exponencialmente a partir de que la contrarreforma energética privatizó la distribución de la gasolina, por lo cual la medida más prudente y lógica para combatir el “huachicoleo ilegal” (robo ilegal) debiera ser echar atrás la privatización de PEMEX y dicha contrarreforma, sin embargo Obrador no lo hará porque su intención es defender los intereses de las empresas beneficiadas de dicha privatización, que les permite convertirse en “huachicoleros legales”, al robar los recursos energéticos de la nación bajo el cobijo de la ley. Por eso se combate al robo ilegal, para disminuir las pérdidas y preservar las ganancias de las empresas que hurtan legalmente, no para beneficiar a los trabajadores, porque, aunque los precios del combustible bajen risiblemente unos centavos, seguimos comprando gasolina cara.

El desabasto ha traído como consecuencia que miles de trabajadores y sus familias vean afectadas sus actividades cotidianas, en repercusión de su economía familiar. Muchos se han visto obligados a faltar al trabajo y ser presa de los descuentos; sus hijos también han faltado a la escuela. En algunos lugares los productos han subido de precio o escasean como resultado de la usura de los comerciantes, que en verdad se ven desabastecidos o que esconden las mercancías para aprovecharse de la situación.

Y ante toda esta situación el gobierno nos llama a “resistir” bajo la promesa de que, con los ahorros obtenidos, por el combate a la corrupción, se va a construir una refinería en Tabasco que, si bien nos va, terminarán dentro de tres o cinco años, y posteriormente rendirá los frutos prometidos. En otras palabras, López Obrador nos pide que aguantemos la sobreexplotación disfrazada de escasez, inflación y amor a la patria burguesa, de lo contrario harán uso, contra nosotros, de la Guardia Nacional, la cual ya opera pero que, mientras vivimos la distracción de la escases de combustibles, el Congreso de la Unión aprovecha para aprobar y de esta manera legalizar la militarización del país, el “huachicoleo” es una justificación.

De alargarse por más tiempo el desabasto de gasolina, sí habrá repercusiones profundas en la economía nacional, pues sufrirá afectación el sector productivo y la circulación de mercancías, elevando los precios y afectando nuestra empobrecida vida, y aunque se resuelva dicha crisis, los proletarios no podemos estar a expensas de los vaivenes de los precios y el abasto energético, por tal razón los trabajadores, el movimiento sindical independiente y, el movimiento social y popular tienen que salir nuevamente a las calles para exigir que se echen atrás todas las contrarreformas estructurales y exigirle a Obrador que cese la continuidad neoliberal.

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