Aún sin ser aprobada, la Guardia Nacional llega a Baja California

Popularidad de AMLO le permite realizar esta acción sin mayor problema

Aún no se aprueba la propuesta de Guardia Nacional y ya se está implementando en Tijuana con la llegada de 1,800 efectivos del Ejército y la Marina. La violencia en la frontera es un tema delicado, especialmente en asuntos como las ejecuciones, los feminicidios y las desapariciones forzadas; pero para el gobierno federal, la respuesta es la militarización de la ciudad.

Sin atender las causas que generan la violencia ni haber atendido a las víctimas (incluso sin dar seguimiento a los casos de desaparecidos y poner trabas para decretar la alerta amber para ayudar a ubicar a menores desaparecidos) la respuesta del gobierno fue el patrullaje militar y la instalación de retenes por toda la ciudad. Por las calles de esta ciudad se observan grupos de militares fuertemente armados que recorren el municipio y piden documentos a la población, pero no han hecho nada sobre la atención a quienes padecen la violencia, mucho menos para solucionar las condiciones de pobreza, marginación y exclusión de familias de trabajadores que son quienes más la padecen. Pero para los empresarios y para la imagen de la ciudad, esta medida es bien vista, de hecho es el gran punto de acuerdo entre sectores y fracciones de la oligarquía local.

El Secretario de Turismo, Óscar Escobedo Carignan, declaró en referencia a la presencia de la Guardia Nacional: “Yo considero que sería un apoyo por el tema de que estamos hablando (los homicidios dolosos), pero turísticamente nuestra responsabilidad como secretaría es venderlo como un alivio, como un apoyo hacia la seguridad en lo general”. La medida también fue celebrada por el Alcalde de Tijuana, Juan Manuel Gastelum “El Patas”, quien está en su ruta hacia la búsqueda de la reelección fomentando el racismo y la xenofobia contra los migrantes.

La inercia que aún tiene el gobierno de López Obrador le ha permitido sacar sin mayor problema esta acción de militarización, pero el acuerdo con la oligarquía en nada beneficia a los trabajadores y el pueblo de la ciudad. Del lado proletario popular se mantienen salarios de hambre, superexplotación en las fábricas, se soporta el pésimo transporte público, la amenaza ante las adjudicaciones de Infonavit, la incertidumbre en la tenencia de la tierra o la falta de servicios públicos. Nada de eso lo soluciona la Guardia Nacional. Nuestra salida es la organización y la lucha popular.

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