En las maquiladoras, se reportan hasta 65 horas de trabajo a la semana

Desde la segunda mitad del siglo XX ha tenido lugar la transferencia de fases del proceso productivo desde las economías centrales a los países periféricos. En México este proceso se identifica con el surgimiento de la Industria Maquiladora de Exportación (IME) constituida por empresas en las que se realiza alguna o varias etapas del proceso productivo importando partes que una vez ensambladas son exportadas.

Entre 1965 y 1974 se consolida la IME en la frontera norte. Los incentivos para la instalación de las maquiladoras son bajos salarios, exención de impuestos y desregulación ambiental. El gobierno ha eximido a las maquiladoras del cumplimiento de la Ley Federal del Trabajo (LFT) aceptando periodos de prueba de 90 días, mayor jornada de trabajo y contratos colectivos contrarios a la LFT.

La jornada supera 40 horas semanales, reportándose casos de 65 horas. Se generaliza el trabajador polivalente que realiza actividades diversas según el criterio de la empresa. Es casi nula la reglamentación sobre seguridad e higiene. Actualmente dos terceras parte de los ocupados en esta industria son mujeres.

Las obreras mantienen horarios de trabajo extenuantes, tal como lo denunciarán las proletarias de Matamoros durante el movimiento 20/32

La elevada intensidad con la que se labora en la IME incrementa el grado de explotación de la fuerza de trabajo. Se realizan tareas especializadas y repetitivas, habiéndose colectivizado la responsabilidad de cubrir cuotas de producción por “grupos de trabajo”, buscando que los trabajadores se supervisen entre ellos mismos. El salario y la posibilidad de conservar el empleo dependen de la productividad.

Se expulsa a los trabajadores para que no acumulen derechos, y no atienda el patrón problemas de salud en los obreros, que aparecen años después de laborar en las condiciones impuestas por las maquiladoras. Se han documentado, entre los efectos que sobre las trabajadoras tienen las condiciones laborales, abortos y alteraciones en los recién nacidos, ello asociado a lo extenso de la jornada, a la intensidad, esfuerzo físico y exposición a sustancias químicas que se utilizan en el proceso laboral. Son comunes trastornos oculares por el esfuerzo visual continuo.

La maquila electrónica se caracteriza por un alto consumo de sustancias toxicas. El tráfico de desechos tóxicos está relacionado con el elevado índice de casos de anencefalia en algunas zonas de la frontera. Las estadísticas indican que una cuarta parte de los trabajadores han sufrido algún accidente, ello debido a la intensidad con la que se labora.

Se combate permanentemente toda forma de organización independiente de los trabajadores.

Más allá de la lucha necesaria por mejorar las condiciones de vida y de trabajo de la clase obrera, la explotación sólo podrá abolirse suprimiendo la propiedad privada sobre los medios de producción. Sólo a través de la conquista del poder político por el proletariado y la instauración del socialismo, los medios de producción serán propiedad colectiva de los trabajadores; sólo entonces la producción y el conjunto de la vida social se estructurará de acuerdo al interés de la clase obrera.

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