La Guardia Nacional, una necesidad de la burguesía, no del pueblo

En el caso de la Guardia Nacional, tema que se contrapone de manera directa a las promesas de campaña de López Obrador, se perfila la promulgación de la Reforma Constitucional que da vida a este cuerpo de “seguridad”. Con la aprobación de los 32 congresos locales, prácticamente por unanimidad, la Guardia Nacional se convierte en la primera acción de gobierno que contiene el consenso de los partidos de la burguesía. ¿Qué significa esto? Este hecho denota que la Guardia Nacional es un interés de la burguesía y su Estado, en lo cual se simula tomar en consideración a los trabajadores del campo y la ciudad y porque representa la “estabilidad y paz” para el Poder y fuego de una institución creada para controlar y reprimir, el Ejército y la Marina.

Así lucen los uniformes de la Guardia Nacional

Diputados federales y senadores, incluso quienes han tenido alguna vinculación con el movimiento social, levantaron la mano para aprobar una reforma que, en el mejor de los casos, empodera a los responsables de los asesinatos en Tlatlaya, Aguas Blancas, Tlatelolco y un sinfín de acciones en contra del pueblo.

Los diputados locales en los diferentes estados no se dieron a la tarea de investigar qué significa la creación de la Guardia Nacional, cuáles son las lagunas jurídicas que podría haber dejado el Congreso de la Unión, la implicación política e ideológica, -de construir un Estado más militarizado-, que significa dotar de más Poder a unas fuerzas armadas que tienen una trayectoria reaccionaria, conservadora, sin antes depurarlas.

En los hechos, cómo se ha mencionado en múltiples ocasiones, la aprobación de la Guardia Nacional significa la continuidad de la vapuleada Ley de Seguridad Interior, que no es más que la legalización del Ejército en las calles bajo el pretexto de la lucha contra la delincuencia organizada. Significa la posición conservadora de que al problema de la delincuencia hay que combatirlo con fuego, con mayores armas, imponiendo la ley del más fuerte, haciendo a un lado lo que el mismo López Obrador planteó, de que a la delincuencia se le debe combatir a través de las causas (hambre, miseria, marginación) para evitar que el pueblo caiga en manos de la delincuencia. Evidentemente, la creación de la Guardia Nacional apunta a que el discurso de Andrés Manuel López Obrador dice algo con las palabras (“paz y reconciliación”) pero empodera en los hechos a los causantes de muerte, desaparición y sangre de miles de personas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *