La desaparición del Profesor Gregorio A. Alvarado López

Gregorio Alfonso Alvarado López nació en 1962 un hogar de campesinos pobres de Santos Reyes Tepejillo, comunidad indígena  de la Mixteca, Oaxaqueña. Ante la necesidad de continuar sus estudios secundarios, se traslada a la ciudad de Oaxaca donde vivió con algunos familiares.

Desde muy joven, vive y lucha por las demandas de una educación crítica, científica y popular enarboladas por los estudiantiles de la UABJO, de las escuelas normales de Oaxaca y miles de obreros, campesinos, colonos, amas de casa que lograron construir un amplio programa de lucha que en 1977 derrocó al entonces gobernado de Oaxaca Manuel Zárate Aquino, quien se distinguió, por el empleo de la violencia policial para enfrentar al movimiento estudiantil y popular de esa década.WhatsApp Image 2019-05-15 at 18.04.58

En el marco de la huelga sostenida por los estudiantes del Centro Regional de educación Normal (CRENO) se organizan también en el Bloque Organizado de Aspirantes Rechazados (BOAR) decenas de jóvenes de bajos recursos económicos en demanda de un espacio educativo en la normal, donde Gregorio destaca por su combatividad, sus cualidades organizativas y su disciplina en los círculos de estudio marxista leninistas. La lucha es un éxito. Doscientos cinco estudiantes de 2º, 3º y 4º son reinscritos, y cerca de setenta estudiantes del BOAR conquistan su inscripción a primer grado.
Gregorio participa en la formación de la Unión Normalista Independiente Democrática (UNID) y en la publicación de su periódico “La Chispa”. De estos espacios emergieron propuestas políticas y académicas que formaron a nuevos cuadros dirigentes. La UNID dio la lucha por democratizar las escuelas normales y se enfrentó en condiciones de represión militar al gobierno del Gral. Eliseo Jiménez Ruiz y a la dirigencia charra de la Sección XXII del SNTE.

Sus primeros años en la docencia los ejerce en la mixteca oaxaqueña, incorporándose como militante de la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE), desplegando desde sus filas una importante actividad revolucionaria con lo que contribuye a la consolidación del movimiento magisterial democrático oaxaqueño y el de la CNTE, aportando sus esfuerzos en la lucha frontal contra los charros asesinos que –en aquellos tiempos– se denominaban “Vanguardia Revolucionaria”.

La formación teórica alcanzada, permitió a Gregorio desarrollar el combate contra las manifestaciones embrionarias del gobiernismo, fenómeno político sindical alentado por el gobierno en la estructura del Comité Seccional de Martínez Noriega al seno del movimiento democrático magisterial.

Por situaciones familiares y de trabajo se vio en la necesidad de cambiarse al Distrito Federal y, posteriormente, al Estado de Guerrero, donde continuó su labor militante en la lucha magisterial y popular a pesar del clima represivo vivido en esa entidad, integrándose a la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero (CETEG) y al Consejo Guerrerense 500 Años de Resistencia Indígena y Popular.

Es fundador de la Unión de la Juventud Revolucionaria de México (UJRM), de la Unión de Campesinos Pobres (UCP), del Consejo de Pueblos Tlapanecos y de la Colonia “Emperador Cuauhtémoc” de 500 ARI en Chilpancingo. Actualmente es militante del Partido Comunista de México (marxista leninista).

La noche del 26 de septiembre de 1996, exactamente 18 años antes de los sucesos de Iguala, las fuerzas represivas Policía Judicial del Estado de Guerrero se llevaron a Gregorio a las frías mazmorras de la tortura, a la brutalidad de los verdugos con la vana intención de detener la fuerza de este dirigente comunista, decidido a dar su vida a la causa de la revolución y el socialismo.

Tomado del artículo de la Unión de Trabajadores de la Educación-Frente Popular Revolucionario, publicado a los 14 años de su desaparición forzada, la versión completa se encuentra 

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