Venezuela, escenario de invasión y revolución

Venezuela se encuentra en el objetivo del imperialismo, junto con otras naciones, de apropiarse de sus recursos energéticos y naturales, enfrentando a tres potencias que por separado y juntas, de distintas formas, desde la más abierta como la de la ocupación militar -principalmente por Estados Unidos- como la económica, financiera y la diplomática, están puestas a actuar para repartirse esa riqueza.

Rusia y China, desde la instalación del gobierno de Chávez aprovecharon las contradicciones, Estados Unidos (EU)-Venezuela para ocupar los espacios económicos, financieros y políticos que EU perdió, para ahora ser ellos los que actúen sobre estos, buscando determinar el rumbo político y económico de Venezuela.

El régimen chavista o bolivariano que encabeza Nicolas Maduro ha sido incapaz de resolver los graves problemas de las masas trabajadoras venezolanas, agudizados por la agresión de EU, como de enfrentar al imperialismo en su conjunto, al demostrar en los hechos que su “Socialismo de Siglo XXI”, es un proyecto fuera de la realidad, un invento intelectual, alejado sobre todo del verdadero socialismo científico de Marx, Engels, Lenin y Stalin. Que más bien era y es un capitalismo de Estado, que solo favoreció a un sector del capital y a la pequeña burguesía, y al capitalismo en su conjunto porque lo recicla; estos beneficiados se reclaman “nacionalistas”, pero han hecho acuerdos y compromisos con Rusia y China, rivales imperialistas de E.U. En este proceso de su “socialismo”, a los trabajadores les cedieron algunos espacios políticos, pero subordinados siempre a los intereses “nacionalistas” y “latinoamericanistas” (versión bolivariana), lo que le hizo al proletariado apéndice de esos intereses distintos a los de su clase, para avanzar los otros en su proyecto de un “capitalismo más humano” o “Socialismo del Siglo XXI”. Este tipo de gobiernos, no lleva a la ruptura con el imperialismo, ni con el capitalismo, sino coexiste con ellos “pacíficamente” –mientras estos actúan con violencia, como lo mostraron en las guarimbas-, que no hacen más que desorganizar y desmovilizar a las masas trabajadoras para el combate, poniéndolas al servicio del caudillo y no de su propia fuerza, y en el peor de los casos a lo que hacen los trabajadores sin esta conciencia de clase es huir a otro país para “salvarse”. Las masas trabajadoras venezolanas deben unirse y organizarse en una perspectiva revolucionaria a la que convoca el Partido Comunista Marxista Leninista de Venezuela y el movimiento revolucionario, no solo para enfrentar cualquier intervención militar, sino para destruir al capitalismo.

 

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