Sobre “El Oportunismo y la bancarrota de la II Internacional” | Leyendo a los clásicos

Lenin escribe en este artículo, que es importante distinguir las situaciones históricas concretas de la lucha de clases para determinar cuál debe ser la definición y el comportamiento que hay que adoptar frente a la guerra o las guerras. En este sentido haciendo referencia a las vividas en Europa entre 1789 y 1871 y la de 1914-1915, señala que, en las primeras, -porque se desenvolvieron varias, pero no mundiales-, en estas la “defensa de la patria” se acuñó y se justificaba porque la lucha que se libraba era por la destrucción del feudalismo, el absolutismo y la opresión extranjera, donde la participación de las masas estaba ligada a los intereses de los movimientos burgueses, progresistas y de liberación nacional, lucha que era en “defensa de la nación burguesa que se emancipaba contra el medioevo. Solo en este sentido aceptaban los socialistas, la <defensa de la patria>”.

En la Primera Guerra Mundial de 1914-1915, se dieron otras condiciones históricas, como el mismo Lenin señalaría: “Es una guerra entre bandidos por el reparto del botín, por el sojuzgamiento de otros países”. Y que eso fue reconocido por todos los socialistas en el Congreso Extraordinario de Basilea y acusa que “¡Son falsos e hipócritas y carecen de sentido todas las frases que se digan sobre la guerra defensiva o la defensa de la patria por parte de las grandes potencias (léase grandes bandoleros), que se baten por dominar en el mundo, por conquistar mercados y “esferas de influencia” por sojuzgar a otros pueblos! Y a estos socialistas que se atreven a justificar lo injustificable de la guerra imperialista, con la “defensa de la patria” que aprobaron el Manifiesto de Basilea, les llama “socialistas sólo de palabra, pero patrioteros de hecho. Son socialchovinistas”.

Más adelante Lenin dice que solamente de ser una guerra de liberación nacional, la táctica de los socialistas es una, pero de ser una guerra de rapiña-imperialistas la táctica es otra. La táctica de la segunda fue clara: “la táctica de las acciones revolucionarias del proletariado y de la guerra civil”. Esto es que debe aprovecharse la guerra imperialista para organizar la revolución proletaria. Y en ese sentido el Manifiesto de Basilea, fue “un resumen de gigantescos datos de propaganda y agitación de todo el periodo de existencia de la II Internacional, desde 1889 hasta 1914”. Para preparase para la lucha.

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