Resolver el problema de la contaminación ambiental ¿Empieza por uno mismo?

Éste primer semestre del año se ha caracterizado por un alto índice de contaminación en el aire de las ciudades más pobladas del país, en mayo de 2019, a 32 años de la emergencia ambiental de 1987, a la Ciudad de México y a los estados cercanos vuelve a cubrirlos una mancha gris y, los habitantes de la zona nuevamente han tenido que tomar precauciones para protegerse y se preguntan cuándo respirarán aire limpio, los habitantes del Valle de México viven con índices de contaminación por encima de los estándares establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Los organismos gubernamentales aplican medidas emergentes y poco eficientes, pretenden condicionar a los automovilistas sin dar adecuaciones al transporte público y sin subsidiar ni incentivar el mejoramiento de las unidades de los conductores, además centran su atención a éste sector y no sancionan de ninguna manera a la gran industria que es la mayor fuente de contaminantes en el aire, tapan el sol con el dedo culpando las quemas de los pequeños campesinos, a los automovilistas y al ciudadano de a pie, cuando las grandes empresas están exentas de sanciones. El actual gobierno, que continúa la tendencia neoliberal de los anteriores, maneja un discurso pseudomoral en el que mantiene la idea de que cada ciudadano debe “dejar de contaminar”, con la ilusión de que “el cambio empieza por uno mismo”, más allá de los discursos que han logrado manipular la consciencia de las masas esperanzadas en el proyecto del guardián del imperialismo norteamericano y chino, Andrés Manuel López Obrador. Los hechos corroboran que los gobiernos burgueses son instrumento para blindar al empresariado y sus intereses. Corresponde al pueblo organizado exigir sanciones a las grandes industrias y de manera organizada realizar labores de regeneración de los ecosistemas, no sin antes luchar por la propiedad colectiva de los territorios invadidos, ríos y bosques para arrebatárselos al sector privado. Socialismo o barbarie.

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