La relación CNTE–AMLO y sus consecuencias para el movimiento magisterial

El 28 de octubre de 2018, un mes antes de su toma de posesión como Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) se reunió con una comisión representativa de la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE). En esta reunión, realizada en la “Casa de Campaña”, el entonces presidente electo ratificó los ofrecimientos electorales, particularmente lo relativo a la abrogación de la mal llamada reforma educativa y reparación de daños ocasionados por la imposición de la misma por parte del régimen prianista.

La declaración propagandística de campaña en el sentido de que “de la mal llamada reforma educativa no quedaría ni una coma”, fue reiterada en este espacio donde AMLO aprovechó para invitar a la CNTE para estar presente en su toma de posesión. Estos dos hechos fueron magnificados por los medios de comunicación y perversamente difundidos ante la opinión pública como: el “Pacto del presidente con sus aliados históricos”.

A partir de esa fecha, se han realizado 6 entrevistas entre la Comisión Nacional Única de Negociación (CNUN) y el Presidente de la República. En este proceso se instalaron 6 mesas donde bilateralmente se construyen propuestas para resolver las reiteradas demandas de la CNTE. Reinstalación de cesados, liberación de presos políticos, servicio médico y prestaciones sociales del ISSSTE, incidencias laborales en las distintas secciones, entre otros, son los problemas que se abordan.

Si bien en algunos asuntos hay avances, el tema principal relacionado con la Reforma Educativa puso al descubierto la verdadera esencia burguesa y neoliberal de la autodenominada Cuarta Transformación (4ª T). La cacareada “abrogación de la mal llamada reforma educativa” se redujo a quitarle el filo punitivo, dejando intacta la excepción laboral al que han sido confinados los trabajadores de la educación del país.

Conjugando la simulación y el uso faccioso de los medios de comunicación, el régimen de López Obrador ha conducido a la CNTE a un callejón sin salida. La “inédita” apertura provocó que algunos dirigentes de la Coordinadora asumieran actitudes entreguistas y que sostengan a ultranza la necesidad de “incidir” en la construcción de la leyes secundarias, legitimando en los hechos la nueva mal llamada reforma educativa maquillada por la 4ª T, abriendo de paso un boquete en la unidad de la Coordinadora.

La mesa de negociación es una clara celada contra la CNTE. Mientras entretiene y distrae a la CNUN simulando diálogo y construcción de acuerdos, el gobierno cierra pinzas usando redes sociales y medios de comunicación (a través de las conferencias mañaneras) para mediatizar al magisterio democrático y hacerle creer al pueblo que ya no hay motivos para la lucha “pues la mal llamada reforma educativa ha sido cancelada”.

Rompiendo con la tendencia conciliadora al interior de la CNTE, y al igual que hace 40 años, desde Chiapas irrumpe la emblemática sección VII agitando la bandera de la independencia política ideológica respecto al gobierno y sus instituciones.

Asumiendo la resistencia y desobediencia como forma de protesta, la CNTE Chiapas convoca al magisterio democrático nacional a tomar distancias respecto al régimen de la 4ª T y estallar el paro indefinido nacional para exigir solución de fondo a las demandas y sentar las bases para una verdadera reforma que ponga en el centro lo pedagógico educativo y no lo laboral, que fortalezca la educación pública y no su privatización; llama a la CNTE a trabajar desde las escuelas y comunidades el proyecto de educación científico, humanista, crítico, popular y emancipador que el pueblo y la clase trabajadora hoy necesitan.

 

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