Italia | La Internacional Comunista en los años 1921 – 1924: La táctica de «Frente Único» y la consigna de «gobierno obrero»

En este artículo nos proponemos ilustrar la política que, particularmente bajo el impulso de Lenin, llevó a cabo la Tercera Internacional en aquellos años, sobre la táctica de Frente Único y la consigna de Gobierno Obrero.

Una premisa: actualmente existe en el movimiento comunista internacional dos realidades diferentes pero convergentes: en varios países europeos (y fuera de Europa), existen desde hace años Partidos Comunistas constituidos en tanto que destacamentos de vanguardia de la clase obrera, sobre la base del marxismo-leninismo. Y en otros países existen núcleos de comunistas y proletarios avanzados que luchan para lograr la constitución de un partido independiente y revolucionario de la clase obrera, y en ciertos casos una organización intermedia preparatoria de la fundación del partido.

Dada su dimensión histórica internacional, la experiencia del Comintern de aquellos años, contiene enseñanzas plenamente válidas actualmente, tanto para los partidos marxista-leninista constituidos, como para los que están en proceso de formación.

Después de la victoria de la Revolución Proletaria en Rusia en 1917, y el fracaso del movimiento revolucionario proletario en Alemania en 1921, Lenin y los dirigentes de la Internacional, se percataron que en los países de Europa occidental, se producía una decadencia del proceso revolucionario, junto a ciertos errores de extremismo izquierdista. Errores que se corrigieron enérgicamente. Se adoptó la táctica sintetizada en la consigna fundamental:

«Conquistar la influencia comunista sobre la mayoría de la clase obrera y llevar a la lucha la parte decisiva de esta clase.»

El III Congreso de la Internacional Comunista celebrado en 1921, aprobó las «Tesis sobre la táctica» en las que se afirma:

«Desde el primer momento de su fundación, la Internacional Comunista se planteó como objetivo, claramente y sin equívocos, no la formación de pequeñas sectas comunistas que intentasen ejercer su influencia sobre las masas obreras únicamente mediante la agitación y la propaganda, sino la participación en la lucha de las masas obreras, guiando esta lucha en el sentido comunista y constituyendo en el proceso del combate grandes partidos comunistas revolucionarios.»

La misma tesis fue destacada firmemente en el «Manifiesto del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista» (17 de julio de 1921):

«El III Congreso Mundial de la Internacional Comunista invita a los partidos comunistas de todos los países, a los comunistas de los sindicatos, a acrecentar todos sus esfuerzos, todas sus fuerzas, para sustraer la mayor cantidad de masas de obreros de la influencia de los partidos socialdemócratas y de la burocracia sindical traidora. (…) No se podrá derrotar a los traidores al proletariado, a los agentes de la burguesía, en el terreno de las discusiones teóricas sobre la democracia y la dictadura, sino cuando se traten los problemas del pan, de los salarios, del vestido y del alojamiento. (…) Solamente en la lucha por los intereses más simples, más elementales de las masas obreras podremos formar un frente unido del proletariado contra la burguesía.»

Esta táctica fue defendida y desarrollada por la IC en los meses siguientes y confirmada en el IV Congreso (1922) bajo la dirección y participación activa de Lenin.

 

IV Congreso: Resolución sobre la táctica de la Internacional Comunista

 

«En el inestable equilibrio actual de la sociedad burguesa puede estallar súbitamente la crisis más grave a raíz de una gran huelga, de una sublevación colonial, de una nueva guerra, o hasta de una crisis parlamentaria […] Precisamente por eso el factor “subjetivo”, es decir el grado de conciencia, de voluntad, de combate y de organización de la clase obrera y de su vanguardia, adquiere una gran importancia.

La mayoría de la clase obrera de Norteamérica y de Europa debe ser ganada. Esa es la tarea esencial de la Internacional comunista, tanto ahora como antes.

[…] En consecuencias hay una necesidad obvia para la táctica del frente unido. La consigna del Tercer Congreso: “Hacia las masas”, es ahora más importante que nunca.

[…] La táctica del frente único significa que la vanguardia comunista debe asumir el liderazgo de las luchas diarias de las masas trabajadoras por sus intereses vitales más urgentes. […] Para las tácticas de del frente único no deben entenderse las llamadas “combinaciones electorales” de los líderes que persiguen este o aquel propósito parlamentario. La táctica de un frente único es la oferta de la lucha común de los comunistas con todos los obreros que pertenecen a otros partidos o grupos y con los obreros sin partido, para defender —contra la burguesía— los intereses de vida más elementales de la clase obrera»

¿Con qué medios, con qué instrumentos, los comunistas hubieran debido aplicar estas directivas de la tercera internacional?

«Una tarea particularmente importante para la implementar del frente único es lograr resultados, no sólo de agitación sino también organizativos. No se debe perder ni una ocasión para crear bases organizativas en las mismas masas obreras (consejos de empresa, comités de control formados por trabajadores de cada partido y por trabajadores sin partido, comités de acción, etc.) El hecho más importante en las tácticas del frente Único, es y sigue siendo la concentración organizativa y propagandística de las masas obreras. El verdadero éxito del frente único surge “desde abajo” desde las profundidades de las masas trabajadoras».

La táctica de frente único proletario culmina con la consigna de “gobierno obrero”, elaborada después de un amplio debate en los Congresos IV (1922) y V (1924) de la Internacional Comunista.

 

V Congreso: Sobre el gobierno obrero

 

«Como consigna de política actual, el gobierno obrero adquiere una mayor importancia en los países donde la situación de la sociedad burguesa es particularmente insegura, donde la relación de fuerzas entre los partidos obreros y la burguesía coloca la solución del problema del gobierno obrero en el orden del día como una necesidad política. En esos países la consigna del “gobierno obrero” es una consecuencia inevitable de toda la táctica del frente único.»

[…] «El problema elemental de un gobierno obrero consiste en armar al proletariado, en desarmar a las organizaciones burguesas contrarrevolucionarias, en instaurar el control de la producción, en hacer recaer sobre los ricos el peso mayor de los impuestos y en destruir la resistencia de la burguesía contrarrevolucionaria.»

Después de haber esbozado una compleja posibilidad de varios tipos de gobierno obrero, las tesis afirmaron claramente:

«Los comunistas estamos dispuestos a ir conjuntamente con los obreros socialdemócratas, con los cristianos, los sin partido, sindicalistas, etc. que aún no han reconocido la necesidad de la dictadura del proletariado. Los comunistas, en determinadas condiciones y determinadas garantías, apoyarán un gobierno obrero no comunista. Empero los comunistas deberán explicar claramente a la clase obrera que su liberación sólo podrá ser asegurada por la dictadura del proletariado»”

En Alemania, bajo la influencia de una tendencia derechista, (Brandler, Theilhemr) el Partido Comunista de Alemania (KPD), participó en los gobiernos de las regiones de Sajonia y Turingia en coalición con el partido socialdemócrata, sin armar al proletariado ni disponer de las adecuadas medidas de defensa contra la previsible intervención militar del Reichwehr (fuerzas armadas de la burguesía) que entraron en Sajonia para liquidar el movimiento. Los comunistas llamaron a la huelga general, pero los socialdemócratas la rechazaron y hubo una derrota, con centenares de militantes detenidos.

En la resolución del19 de enero de 1924, el Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista, declaró:

«Es absolutamente necesario que los comunistas de todos los países comprendan claramente qué es la táctica del frente único y qué no lo es. Es una táctica de revolución, no de evolución. Así como el gobierno obrero (y de los campesinos) no puede representar para nosotros una sólida etapa de transición en el sentido democrático, tampoco la táctica de frente único es una coalición democrática, una alianza con la socialdemocracia. Es sólo un método de agitación y movilización revolucionaria. Rechazamos todas las demás interpretaciones como oportunistas.»

 

Tesis del V Congreso sobre la táctica del Comintern (1924)

 

“En el V Congreso quedó perfectamente claro que, en algunos de los países más importantes para el movimiento obrero, los representantes de la tendencia de derecha intentaron distorsionar completamente las tácticas de frente único y del gobierno de los obreros y campesinos, interpretándolas como una alianza política estrecha, una coalición orgánica de” todos los partidos obreros”, es decir, una alianza política de los comunistas con la socialdemocracia»

El Congreso introdujo una serie de aclaraciones y explicaciones que se revelaron —en los años siguientes— de extrema importancia para la actividad revolucionaria de los comunistas en Europa y otros países del mundo.

 

Sobre la táctica de frente único

 

“La táctica de frente único es solamente un método de agitación y movilización revolucionaria de las masas destinado a la duración de un determinado período de tiempo. Cada tentativa de interpretar esta táctica como alianza política con la socialdemocracia contrarrevolucionaria es una forma de oportunismo que es rechazado por la internacional comunista

[…] La aplicación de la táctica de frente único desde abajo es necesaria siempre y en todas partes.

[…] Unidad desde abajo y al mismo tiempo negociaciones con líderes. Este método a menudo se debe adoptar en los países donde la socialdemocracia sigue siendo una fuerza importante; estas negociaciones no deben condicionar al Partido en su autonomía comunista. Sin embargo, incluso en este caso la unidad desde abajo debe ser la base de la táctica del frente único, en una categoría entera, y así sucesivamente.” […] Tácticas del frente único sólo desde arriba. Este método es categóricamente rechazado y denegado por la internacional comunista.

La táctica del frente único adquiere su propio significado cuando se procede desde abajo, es decir, cuando el frente único se realiza bajo el liderazgo del partido comunista entre obreros comunistas, socialdemócratas y obreros sin partido, en la fábrica, en el consejo de la fábrica, en el sindicato, y también en un centro industrial o una región entera, en todo el país.

 

El gobierno obrero y campesino

 

“[…] Elementos oportunistas del Comintern trataron en el pasado modificar también la consigna de movimiento obrero y campesino, interpretándolo como un gobierno “en el marco de la democracia burguesa” y como una alianza política con la socialdemocracia. El Congreso mundial del Comintern rechaza rotundamente esta interpretación. Para el Comintern la consigna de gobierno obrero y campesino traducida al lenguaje de la revolución, al lenguaje de las masas populares, es la consigna de la dictadura proletaria

[…] La fórmula “gobierno obrero y campesino”, derivada de la experiencia de la revolución rusa, no fue y no puede ser, mas que un método de agitación y movilización de las masas, en el intento de provocar la derrota revolucionaria de la burguesía y de edificar el poder soviético»

La táctica de frente único proletario, en sus elementos fundamentales, sigue siendo válida en el siglo XXI, porque también hoy se trata para los comunistas, de arrancar a la clase obrera y a las masas trabajadoras de la influencia política contrarrevolucionaria de la socialdemocracia y social-liberal, y —en muchos países— también de los populistas y los nacionalistas reaccionarios.

Para él éxito de esta táctica, dos son los presupuestos fundamentales:

  • El primero es la existencia en cada país de un solo partido, fuerte, disciplinado y cohesionado Partido Comunista marxista-leninista, destacamento de vanguardia de la clase obrera.
  • El segundo es la capacidad hegemónica de la clase obrera sobre amplias capas de trabajadores oprimidos y explotados.

¿Por qué razón la clase obrera puede y debe ejercer su hegemonía con la política de frente único?

La clase obrera, el proletariado industrial, es el antagonista irreductible del capital, porque el desarrollo generalizado del capitalismo no amenaza su existencia (como ocurre, sin embargo, con las capas pequeño burguesas), sino que aumentan un sentido absoluto a nivel mundial, el número de obreros y hace cada vez más importante el papel económico y social que desempeñan en tanto que principal productor de la riqueza material de la sociedad. Así pues, los intereses materiales de la clase obrera coinciden con la tendencia fundamental de las fuerzas productivas (incluidas la ciencia y sus aplicaciones técnicas a la producción.

El proletariado industrial —que no posee ningún medio de producción— es la clase directamente explotada por el capital, capital que obtiene la plusvalía del plus trabajo no pagado a los obreros, lo cual crea el beneficio del que vive la burguesía en todas sus ramificaciones sociales.

La clase obrera es, pues, la única clase social que tiene una relación antagónica con el capital en la  esfera mima del proceso productivo. Por todo ello, la clase obrera es la más combativa, la única clase revolucionaria hasta el final de la sociedad capitalista.

El trabajo en la gran industria capitalista educa cotidianamente a los obreros en la actividad común, en la organización, la disciplina y espíritu colectivo. Todo ello, lleva a que el proletariado industrial eleve su conciencia de clase, a hacer suyas las ideas del socialismo científico y a prepararse para su tarea revolucionaria: encabezar la lucha de los explotados y oprimidos para derribar por la violencia y acabar con la dominación política de la burguesía e instaurar la dictadura del proletariado, como paso del capitalismo al socialismo y al comunismo.

Estas son las razones fundamentales por las que en todas las fases históricas del proceso revolucionario, la clase obrera puede ejercer su hegemonía sobre otras capas de trabajadores oprimidos y explotados y —bajo la dirección de su partido, el Partido Comunista— puede extender su hegemonía y ejercer también cierta influencia sobre una parte de la pequeña burguesía trabajadora.

Precisamente por su condición de clase, de cuyo trabajo el capital extrae la plusvalía sobre la que se erige la formación económico-social capitalista, el proletariado es la clase revolucionaria hasta el final, la única clase que, bajo la dirección de su partido, independiente y revolucionario, y con la ayuda de la alianza de clase, tiene la fuerza y capacidad para destruir el capitalismo y construir la sociedad comunista.

«Sólo una clase determinada —escribe Lenin en “Una gran iniciativa (1919)— a saber los obreros urbanos y en general los obreros fabriles, los obreros industriales, están en condiciones de dirigir a toda la masa de trabajadores y explotados en la lucha por derrocar el yugo del capital, en el proceso mismo de su derrocamiento en la lucha por mantener y consolidar el triunfo, en la creación del nuevo régimen social, del régimen socialista, en toda la lucha por la superación completa de las clases.»

 

Plataforma Comunista – por el Partido Comunista del Proletariado de Italia

Julio de 2019

 

 

 

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