La sed de ganancias único estímulo para la inversión, a la baja

El estímulo para que invierta la burguesía es la ganancia, su objetivo supremo es la extracción de plusvalía, por medio de la explotación asalariada. Lo cierto es que cuando esta no encuentra las mejores condiciones para acumular ganancias, en el sector industrial y otros sectores productivos, se concentra en la especulación, aún y cuando en determinados momentos, como las crisis económicas los lleven a la quiebra.

En este sentido, a pesar de que Amlo-Morena como los representantes conscientes de la burguesía están buscando tener las mejores condiciones políticas, jurídicas y de inversión pública para generar inversión esta no fluye, por una razón, a nivel mundial hay una caída de la t de ganancia, y por lo tanto, no hay suficiente incentivo para la inversión.

El gasto en inversión tanto del sector público como del privado representa alrededor de 19 por ciento del PIB, lo que en el mejor de los casos llevaría al 1.5 por ciento anual del PIB. El aumento hasta una proporción de 25 por ciento del PIB llevaría a un crecimiento de 2 por ciento, y ello en el mejor de los casos para la burguesía representada por Amlo-Morena, podría servir de sustento a la tasa de 4 por ciento a la que se propone llegar.

Pero lo real es que en 2019, la economía mexicana registró su primera contracción anual desde 2009, de 0.1%, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía.

Antes esta realidad la Secretaría de Hacienda y Crédito Público reconoce que las principales fuentes para el crecimiento serán las remesas, la masa salarial circulante, y la “confianza” del consumidor. Porque, aunque el Jefe de Oficina de la Presidencia de Amlo, Alfonso Romo se reúna una y otra vez con las cúpulas empresariales, estas no se mueven por buenas intenciones, sino por la sed ganancias. La caída de la tasa de ganancia lleva a la recesión, el estancamiento, crisis, la especulación. Y la esperanza para el sector exportador de la oligarquía, el Tratado México Estados  Unidos Canadá, entra en funcionamiento hasta mediados del año en curso, pero lo real es que hay un descenso de la producción industrial en EU y eso complica más su optimismo económico de Obrador.

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