Pasta de Conchos, Coahuila un 19 de febrero del 2006 y la impunidad de Germán Larrea y su Grupo México

El desastre minero de Pasta de Conchos región Nueva Rosita, Coahuila un 19 de febrero de 2006, donde colapsó una mina de carbón  y  los mineros al servicio Grupo México quedaron atrapados por la explosión, siendo abandonados 65 trabajadores a su suerte; suspendiendo las labores de su rescate bajo argumentos “científicos” del perito estadounidense Wooton contratado por la misma empresa y la aprobación de la Secretaría del Trabajo y previsión Social (STPS), argumentos que sirvieron para un dictamen que evito continuaran los trabajos de recuperación de sus cuerpos durante los gobiernos de Fox,  Felipe Calderón y de Enrique Peña Nieto ya que aceptaron su versión “automáticamente”, prometiendo recuperar los cuerpos posteriormente situación incumplida. Solo se recuperaron dos cuerpos. E inclusive Germán Larrea se amparó para evitar que una resolución judicial lo obligara a iniciar el rescate y el Estado mexicano siguió cubriendo el interés empresarial al dárselo. Las condiciones de peligro eran latentes desde 2 años antes y previas al estallido, y fueron reportadas doce días antes, en un acta de verificación que firmaron empresa, sindicato minero e inspectores de la Secretaría del Trabajo, pese a ello, el trabajo en la mina continuó. Y en ese momento la recuperación de cuerpos, permitiría descubrir responsabilidades. En esa región minera de Coahuila la mayoría de las minas son proveedoras de la Comisión Federal de Electricidad.

El gobernador de Coahuila, Humberto Moreira, (ladrón que incrementó exorbitantemente la deuda de su estado) realizó declaraciones ante los medios de comunicación con tendencia a eximir de toda culpabilidad al Grupo México.

Las razones de evitar que los mineros de Pasta de Conchos fueran rescatados y al paso del tiempo sus cuerpos fueran liberados de la ignominia y el olvido, son diversas, pero fundamentalmente es que los mineros (así como en otros casos los trabajadores) le importan nada a la burguesía; son explotados en vida, en condiciones adversas de trabajo, careciendo de la principales medidas de seguridad, violencia sobre sus derechos como garantías individuales y al final echados al desempleo o la muerte, con el cinismo de los empresarios burgueses y la complicidad del Estado mexicano. Por lo tanto, nunca asumieron los costos de las operaciones de rescate y salvamento de los camaradas mineros, esto les costaría 50 millones de dólares, palabras de Germán Larrea.

Evadir la responsabilidad y culpabilidad de la empresa de ese homicidio, fue y es el objetivo (lamentable para el proletariado) y por consiguiente la indemnización por daños, y la aplicación de la acción penal a los responsables de la empresa, a las autoridades de los diferentes niveles y al mismo sindicato.

El Estado nunca va a conciliar a las clases, o a velar porque los jodidos tengan justicia, en él solo se reflejan los intereses de los ricos, es su dominio y el ejercicio de su opresión política, económica, social e ideológica; creando un orden que legaliza y afianza esa opresión para evitar que los trabajadores y proletarios luchen por el derrocamiento de la burguesía y su Estado; además los burgueses no van a dejar la multiplicación de sus ganancias al amparo del poder.

Hoy vemos que a solicitud del Presidente de la República para facilitar una nueva búsqueda de los restos de los mineros fallecidos hace 14 años, Larrea regresa la concesión de Pasta de Conchos para que el gobierno de AMLO en su mesiánico actuar reconforte a los deudos de los mineros a costas de los fondos nacionales y se olvide del castigo a los culpables; bien le hace al gobierno de la 4a Transformación prestigiarse con esa acción, mientras la principal política económica es seguir apoyando a los empresarios y confundir a las masas populares.

Los proletarios y trabajadores no debemos caer en la inmovilidad, desorganización y pasividad, debemos reivindicar nuestros derechos y necesidades en la lucha diaria y callejera por la construcción de sindicatos de clase y revolucionarios donde no los haya, crear corrientes democráticas para combatir al charrismo y los explotadores; y con la unidad conjunta de todos los trabajadores en la construcción de una Central Unitaria que guie nuestra acción; pero lo más importante el derribar este sistema capitalista y su Estado y construir el nuevo orden basado en el trabajo y beneficio popular, para ello demos saltos de mejor organización con su Partido Comunista de México Marxista Leninista.

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