Sobrevivir a la agonía del capitalismo

La disposición preventiva #QuedateEnCasa significa que el cuidado de la familia, de los enfermos, recaiga principalmente en las mujeres y en las mismas familias, éstas asumen en promedio 30 horas semanales de este trabajo a la semana, carga que de por sí, antes de la contingencia sorteaba ya el 75% de parejas proletarias que no cuentan con acceso a guarderías, acceso a lavanderías públicas, comedores alimenticios gratuitos. La pandemia pone en una encrucijada a las familias trabajadoras, en particular a las mujeres que buscar alternativas que les generen ingresos; cerca del 50% de ellas tienen un trabajo asalariado y a la vez deben procurar el trabajo del hogar, el cuidado de la familia y de los enfermos, en muchos casos suplir desde casa la educación que se da en la escuela y atender los cuidados de los enfermos que no pueden permanecer en los hospitales a riesgo de contagio, el impacto a su bolsillo es enorme.

La situación se agrava en aquellas mujeres que son jefas de familia y laboran en el mercado informal, para ellas las medidas sanitarias del capitalismo no representan una salida útil, ir a casa significa perder el único ingreso económico regular. Las mujeres han agotado todas las posibilidades en el marco del capitalismo de emplearse dignamente para obtener ingresos para satisfacer sus necesidades y de quienes dependen de ellas, es así como el 64% (2919), han puesto un micro negocio, normalmente con bajos niveles de productividad, de los cuales el 45%, se establecían en la calle con infraestructura improvisada.

Una vez abierta la caja de pandora entenderemos, los grandes retos que representa hoy para las y los trabajadores organizar un sistema de vida emancipador de todas las enfermedades del capitalismo. La lucha por la vida, es la lucha por la emancipación económica de las y los trabajadores frente a su familia, a su pareja, al Estado y al patrón. En México tenemos el salario más bajo de toda América Latina, cuatro dólares al día, ocupamos el número cinco en el “top ten” de los países del continente en subcontratación. Respecto a las oportunidades laborales; el porcentaje de mujeres sin acceso a trabajos formales ascendió a 77.2% de las jóvenes entre 15 y 19 años durante el tercer trimestre de 2019, la tasa más alta entre los diferentes grupos de edad, y superior al nivel reportado del 2018.

Las mujeres se han insertado en el campo laboral asalariado aceleradamente. Una victoria de la técnica afirmaba Lenin, toda vez que a la mujer trabajadora bajo este sistema de muerte, se le exige el máximo desempeño para satisfacer los intereses capitalistas, vende lo único que le pertenece, su fuerza de trabajo, del cual es la minoría de la población la que le saca el máximo beneficio obteniendo nuevas riquezas; la mujer acepta además condiciones laborales precarias, por ejemplo el porcentaje de las que ganan más de dos salarios mínimos al día cayó 18% de diciembre de 2018 a marzo de 2019, las mujeres que no perciben ingresos u obtienen menos de dos salarios aumentó 16.7%. Dos de cada tres mujeres trabajadoras están en el segmento de ingresos más bajo frente a otros grupos sociales. El mayor beneficio obtenido de ellas también implica naturalizar su responsabilidad en casa de procurar la reproducción de la mercancía más valuada por la burguesía, la fuerza de trabajo.

Los sectores más reaccionarios que se pusieron al frente de la convocatoria #UnDíaSinNosotras ahora no promueven con alevosía, el acuerdo obligatorio publicado por el Diario Oficial de la Federación que dispone mandar a las trabajadoras embarazadas y en estado lactante a su casa con el pago de 100% de su salario, al que igual que a las personas de 65 años o más, a los y las enfermos crónicos. Mucho menos promueven que el resto de los trabajadores deben irse a su casa con el pago de un salario mínimo hasta por un mes. Quienes tienen mucho que perder son esa minoría empresarial que busca cargar el costo de la crisis sobre las espaldas de las y los trabajadores. Ellos y ellas cuidan de su salud como cuidan sus riquezas, esperan de esta coyuntura sacar la mayor ventaja económica, para ganar control político y sometimiento social, su misión es no perecer ante la nueva oleada de crisis.

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