El COVID-19, un instrumento político

KOSOVO

El coronavirus, muestra ser un instrumento también político en Kosovo, como en el mundo. Kosovo es una minoría albanesa que vive en Serbia. Y su nuevo gobierno tras dos meses de haber asumido el gobierno, ha destapado sus contradicciones a través de una “moción de censura por mala gestión de la crisis sanitaria provocada por la pandemia”. El Primer Ministro Albin Kurti, destituye al Ministro del Interior Agim Veliu, por amparar un decreto para apoyar el estado de emergencia por la pandemia. En el fondo las contradicciones son porque Kurti se puso al servicio de los Estados Unidos y Serbia al retirarle los aranceles a este último, lo que vulnera la independencia de Kosovo y deja abierta la puerta para que afiance Serbia su no aceptación de la misma, respaldado por EU.

Kosovo logró su independencia de Serbia y aún no tiene el reconocimiento como nación de la mayoría de los países del mundo, sin embargo, ha defendido ese derecho con sangre y aún Serbia -detrás EU-, buscar hacerla fracasar. México está entre los países (100 de los 193) que no reconoce a Kosovo como país independiente.

Hace casi 9 años Kosovo declaró de manera unilateral su independencia de Serbia y contradictoriamente la mayoría de miembros de la Organización del Atlántico Norte la aceptó, por ejemplo; España no la aceptó porque serviría de precedente para la de Cataluña. Kosovo ha sido disputada de parte de Yugoslavia, Serbia y Grecia, y este ha librado una lucha (dirigida por el Ejército de Liberación de Kosovo) contra la anexión, que contó en su momento con el respaldo del Partido del Trabajo de Albania, cuando este estaba en gobierno de régimen socialista.

Esas contradicciones internas desarrolladas en parte por la incidencia del imperialismo, principalmente estadounidense sobre un sector del nuevo gobierno, para que Kosovo sea repartido entre los países de la región que aún mantienen sus intereses anexionistas.

 

VENEZUELA

La nueva ofensiva contra Venezuela de parte de Estados Unidos (EU), se da aprovechando la pandemia y lanza la persecución y orden de captura contra el Presidente Nicolás Maduro y 13 miembros de su gobierno incluyendo a mandos militares. La crisis económica que padece Venezuela, se agudiza con la ofensiva política de EU, cuando la derecha venezolana cercana a EU, ha sido incapaz de lograr la destitución o derrocamiento del régimen venezolano.

El gobierno de EU les imputó delitos criminales, para causar un efecto en el mundo que deslegitimé al gobierno de Maduro y al interior de Venezuela se busqué retirar el respaldo del ejército y hacer efectivo un golpe de Estado para derrocar al régimen.

¿Con qué derecho el imperialismo estadounidense juzga, persigue y castiga a los que no son de su país, como al gobierno de Venezuela, cuando ellos son los principales terroristas, delincuentes y asesinos? Sin embargo, aún se han topado con una importante resistencia, no solo del gobierno de Maduro, sino del pueblo venezolano que se apresta a responder a una intervención. No es un acto legal solamente el que desata EU, sino en el fondo una operación política y militar de intervención que pueda ser inmediata y efectiva en su objetivo, aunque tenga ridículos elementos como el pago de recompensa por su captura de los 13 miembros del gobierno venezolano.

Las acusaciones sobre Maduro, han tenido el rechazo del pueblo venezolano y de varios países del mundo, porque conocen las viejas prácticas de los imperialistas. Esta acción en medio del coronavirus complica los propósitos de EU, porque a su ejército intervencionista lo tiene ocupado por la expansión del virus en su país, pero no impide seguir en su objetivo.

Las acusaciones han tendido un efecto positivo a favor del régimen de Maduro, porque fuerzas armadas han ratificado su respaldo y han activado más la alerta del pueblo venezolano contra los intentos de intervención militar.

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