Los gobiernos de la “4ªT”, tienen una naturaleza burguesa-represiva

Con la entrada de los gobiernos emanados de Morena, y su 4ªT, se abrían muchas esperanzas para amplios sectores del pueblo, quienes esperaban que largas décadas de explotación y opresión se fueran superando, arribando a nuevos panoramas de democracia y participación de los trabajadores. Pero más temprano que tarde, estos mismos esperanzados sectores están comprobando que no sólo el panorama no cambió, sino que en algunos casos se recrudeció la situación, al complicarse la dominación capitalista con la crisis y la pandemia del Covid-19.

En el caso del Presidente López Obrador, con su discurso reformista que niega la explotación y solo critica la corrupción, ha ido “purificando” a la “Mafia del Poder” en la medida en que va acordando con ellos la implementación de medidas neoliberales que mantienen la explotación y la dominación capitalista. Pactando no solo con ellos, sino con el fascista principal del imperialismo, Donald Trump, quien lo llama su “amigo”.

Pero el caso no es diferente en los estados, donde los gobiernos de la 4ªT se han ido evidenciando con su propia práctica y la venia del mismo AMLO, por ejemplo, los estados de Puebla o Baja California, donde los gobernadores en nada se distinguen de sus antecesores panistas y priístas, incluso, muchos de los integrantes de sus gabinetes son representantes de grupos oligárquicos locales y estos gobiernos siguen negociando con sus antecesores del PRI y del PAN. Y en aquellas entidades donde el gobierno golpea descaradamente a los trabajadores, tampoco el gobierno federal entra al quite, como en el tema de los obreros organizados en el Movimiento 20/32 en Tamaulipas, y en particular con la persecución y encarcelamiento de su dirigente Susana Prieto.

En este periodo de crisis y en medio de la pandemia, menos aún las condiciones mejorarán con las políticas de la 4ªT para los proletarios y los pueblos de México. A estos gobiernos les interesa garantizar la explotación asalariada, mantener abiertas las empresas no esenciales a costa de la salud de los obreros, militarizar el país con la Guardia Nacional para reprimir migrantes e imponer a la Marina en los puertos y aduanas, entre otras medidas represivas. Mientras, van fanfarroneando con la extradición de Emilio Lozoya e intentando engañar con una modificación a la Ley de Pensiones, donde los empresarios son los que ganan, no los trabajadores.

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