Del 19 de febrero de 2006 en que la mina 8 de carbón, Unidad Pasta de Conchos, en Coahuila, sufrió la terrible explosión; 65 de los 73 mineros que se encontraban trabajando quedaron atrapados, echados a la suerte de  sus patrones del Grupo México de Germán Larrea, millones de partículas del polvo y volúmenes cuantiosos de gases letales de ese socavón de la injusticia y la explotación, se han desplazado evidenciando, desde sus inicios, la suspensión de su rescate y posterior recuperación de sus cuerpos en los diversos gobiernos que han sucedido en 14 años; y a través del espacio de la legalidad burguesa, con la complicidad del Estado mexicano al otorgar un amparo al empresario para evitar que una resolución judicial lo obligará a iniciar el rescate. Además lo exime de culpabilidad y la responsabilidad para indemnizar por daños, y la aplicación de la acción penal, tanto a los responsables de la empresa, como a las autoridades de los diferentes niveles y al mismo sindicato. Esos polvos esparcidos en la esclavitud de las familias, dejadas al olvido, algo tan natural de los patrones que, como siempre, buscan en sus gases lúgubres los siguientes cuerpos en el universo del desempleo, que le garantice la multiplicación de sus ganancias. Para estos días por fin, al fin, después de promesas morales, aparece la “conmovedora” propuesta de la 4T, ya no de recuperar sus cuerpos, sino de ofrecer un “memorial” en el lugar donde se encuentra la mina Pasta de Conchos e indemnizar a las 65 núcleos familiares en la intención de no gastar (75 millones de dólares) y alejar la idea de recuperar los cuerpos mineros; pero la sangre proletaria minera, impone además el que se prosiga con el rescate de sus hermanos. Finalmente, la “4ª Transformación” busca en tiempos de pandemia y electorales, aparentar imposiciones, hacer uso de los recursos públicos, seguir “perdonando” a los empresarios con los que se “lleva bien”. Para los trabajadores  mineros y la clase obrera, que son explotados en vida, en condiciones adversas de trabajo, careciendo de la principales medidas de seguridad, violencia sobre sus derechos y garantías individuales; solo queda la organización, la unidad, la movilización de sus fuerzas junto a los pueblos y sectores oprimidos, que abone para cambiar su situación, derrumbe el poder político y económico de los que se apropian de las riquezas extraídas de la oscuridad al golpe de la barrena con mezcla de polvo, sudor y sangre. Por eso es importante la revolución proletaria hacia el socialismo y el comunismo.

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Por PCMML

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