Mujeres trabajadoras del mundo: ¡unámonos y luchemos contra la violencia, la desigualdad, la explotación y todas las fuerzas reaccionarias!

Saludamos el 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, bajo la pesada carga de la pandemia.   El Covid-19 no sólo se ha convertido en una crisis de salud pública que ha repercutido en miles de millones de vidas humanas, sino que también ha agrietado la cáscara de nuez neoliberal del capitalismo imperialista y ha desenmascarado su núcleo brutalmente explotador.

EL ESTADO CAPITALISTA ES UNA CARGA CADA VEZ MAYOR PARA LOS “ESCLAVOS DOMÉSTICOS”

    Mientras las masas populares se han visto arrastradas a un torbellino de miseria y hambre, han sido de nuevo las mujeres las que han sido empujadas al fondo. Mientras que las organizaciones no gubernamentales internacionales al servicio del capital se contentan con publicar “informes sombra” sobre el aumento de la violencia doméstica, los encierros se llevan a cabo a costa de la vida de las mujeres.

     Los estados y gobiernos burgueses no han tomado ninguna medida eficaz para proteger a las mujeres en ninguna parte de la tierra. Además, se están cerrando los refugios para mujeres, se están eliminando las líneas de ayuda pública y se están suspendiendo los procesos judiciales. Las mujeres se han quedado solas y confinadas en los hogares, que se han convertido en una escena del crimen debido al aumento de la violencia y los feminicidios. El control de la pandemia por parte del aparato estatal al servicio de los capitalistas es lo que más sienten las mujeres.

MAYOR POBREZA Y MAYOR DESEMPLEO PARA LAS MUJERES

     Además de dejar a las mujeres desprotegidas frente a la violencia, el Estado capitalista también se ha convertido en una herramienta para su empobrecimiento. Todas las clases sociales se han visto afectadas por la pandemia, pero el Estado ha corrido al rescate de la clase a la que pertenece. Los fondos públicos obtenidos de los obreros y trabajadores se han puesto al servicio de los capitalistas a los que se les han borrado las deudas fiscales, que han recibido nuevos paquetes de estímulo. Por otro lado, tras haber sido encadenadas durante mucho tiempo en el cuello con microcréditos bajo los programas neoliberales de “emprendimiento femenino” de décadas, las mujeres autónomas y pequeñas productoras se han visto presionadas por las deudas que no pueden pagar y se han convertido en desposeídas. Se unieron a las filas de la clase trabajadora, algunas exprimidas en las ruedas de la explotación de la mano de obra barata, pero la mayoría en las garras del desempleo.

     Las mujeres y los niños, como trabajadores no remunerados de las familias rurales pobres, se han visto privados de las oportunidades más básicas para sobrevivir, como el acceso a los alimentos, el agua y la vivienda. Decenas de millones de trabajadoras del sector informal han perdido sus ingresos, y la inseguridad neoliberal las ha condenado al hambre y a una mayor opresión frente a la pandemia.

Las mujeres trabajadoras agrupadas en gran medida en empleos temporales y a tiempo parcial como parte de la política neoliberal presentada en forma de “equilibrio entre trabajo y familia” se han quedado sin empleo y han sido excluidas de la protección social incluso en los países capitalistas más avanzados.

EL AUMENTO DE LA REPRESIÓN PATRIARCAL COMO PARTE DEL CONTROL CAPITALISTA

     La pandemia y las condiciones de la crisis económica están siendo utilizadas como una oportunidad por la clase capitalista a nivel mundial. Como el pueblo trabajador ha quedado al alcance de la inmunidad de rebaño, la pandemia de Covid-19 se ha convertido en una “enfermedad de la clase obrera”.

Se han intensificado los ataques a las conquistas históricas de la clase obrera en su conjunto, como las indemnizaciones por despido, los fondos de pensiones y de desempleo, y los derechos de las mujeres, como la baja por maternidad, están en la cuerda floja, especialmente en los países dependientes. El control sobre el proceso laboral se ha vuelto mucho más opresivo y los trabajadores se ven obligados a cumplir los objetivos de producción sin parar. Las trabajadoras están expuestas a un creciente acoso, hostigamiento y humillación en el lugar de trabajo. En resumen, las mujeres se han visto afectadas por la crisis del capitalismo y su llamada gestión pandémica no sólo como “esclavas domésticas”, sino también como “esclavas asalariadas”; no sólo estaban “encerradas” en el hogar, sino también en el lugar de trabajo, ya que había ejemplos de trabajadoras retenidas en la fábrica durante el día, y en dormitorios por la noche con casos positivos entre ellas. Muchas mujeres se vieron obligadas a trabajar en el momento álgido de la pandemia o se sintieron forzadas a acudir a su trabajo precario, evitando las pruebas de Covid por miedo a tener un resultado positivo y tener que dejar de trabajar y verse privadas de sus únicos ingresos con la ausencia de ayudas gubernamentales. El primer año de la pandemia ya tiene reservado su lugar en la historia de la humanidad como un periodo en el que se ha desvelado el carácter patriarcal del control laboral capitalista.

EL CAPITALISMO MONOPOLISTA SE APOYA EN EL FASCISMO

     A pesar de todo, los obreros y trabajadores de muchos países se unen y luchan contra la destrucción causada por la pandemia y la crisis de sus condiciones de vida y de trabajo, y por sus derechos y libertades económicas, sociales y democráticas. Las mujeres trabajadoras también participan activamente en estas luchas.

     Con sus esfuerzos desinteresados por el bien de la salud pública, especialmente las mujeres trabajadoras de la salud se han destacado con sus luchas, no sólo por sus propias demandas para sus medios de vida, sino también por el derecho a los servicios de salud, resistiendo contra la salud pública sacrificada al salvajismo capitalista. Amplios sectores de mujeres continuaron con sus manifestaciones durante las medidas de la pandemia para hacer retroceder los ataques a sus derechos básicos. En todos los rincones del mundo, a través de grandes o pequeños actos de resistencia, buscaron formas de lucha unidas contra estos ataques. Las mujeres de Argentina ganaron su lucha por la legalización del aborto después de 25 años de lucha que no decayó ni siquiera en las condiciones de la pandemia. Las mujeres de la India estuvieron en primera línea durante las huelgas de millones de trabajadores. En Europa, las mujeres se han movilizado en defensa del Convenio de Estambul, que estaba siendo atacado por gobiernos reaccionarios respaldados por autoridades religiosas.

     Los efectos devastadores de la pandemia y la crisis son aprovechados por las fuerzas reaccionarias, especialmente las organizaciones fascistas, para ganar fuerza. En muchos países, las camarillas burguesas monopolistas tratan de absorber el malestar y el descontento de las masas populares explotadas y oprimidas dentro del sistema, canalizándolos hacia políticas racistas, machistas, misóginas y xenófobas. Además, tienden a potenciar el populismo de derechas, que ya estaba en auge antes del estallido de la pandemia, y a utilizar más las organizaciones ilegales del Estado. 

     Un número considerable de mujeres trabajadoras son conscientes del peligro de que se construya el fascismo en muchas partes del mundo, desde Estados Unidos hasta la India, desde Brasil hasta Turquía. Tienen la experiencia histórica y contemporánea de que la explotación, las desigualdades, la violencia y las políticas racista-fascistas no pueden ser detenidas por la democracia liberal. 

LEVANTEMOS LA VOZ CONTRA EL IMPERIALISMO Y TODO TIPO DE FUERZAS REACCIONARIAS

     El 8 de Marzo de 2021 marca un punto de inflexión para que las mujeres trabajadoras eleven su lucha a nivel mundial y mejoren su organización por los derechos y libertades económicas, democráticas y políticas en oposición a los efectos devastadores de la pandemia y la crisis, la intensificación de la explotación y las desigualdades, el imperialismo, la agresión racista-fascista y todo tipo de fuerzas reaccionarias. 

     Estos ataques intensificados sólo pueden ser enfrentados por una lucha fortalecida y unida de todos los trabajadores y obreros, con las mujeres trabajadoras como parte inseparable de ellos.

Todas las mujeres trabajadoras del mundo, ¡Unámonos por nuestros derechos y libertades! 

¡Viva la lucha organizada de las mujeres trabajadoras! 

¡Viva la solidaridad internacional de las mujeres trabajadoras!

 

Febrero 2021

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