Los movimientos en la 4T y las demandas populares

Los recientes cambios en el gabinete del gobierno federal se han usado para especular sobre el supuesto cambio de rumbo o reencauzamiento del proyecto de la 4T. Pero esta visión parte de varios supuestos, el principal de ellos es que el régimen de la 4T en “realidad pretende avanzar en la solución a los problemas más sentidos” de las masas populares, mentira pues se va aclarando cada vez con mayor amplitud para muchos sectores de trabajadores y los pueblos de México, que eso no es así.

     Para demostrar el verdadero carácter del régimen basta con observar su actitud frente al movimiento popular y las movilizaciones sociales. Si bien entre las más ilustrativas puede ser su “apertura” para saludar a la madre de un conocido narcotraficante mientras mantiene cerrada la puerta de Palacio Nacional a los trabajadores en huelga, por ejemplo, de Sutnotimex, a víctimas de la delincuencia con presos injustamente recluidos, a familiares de personas desaparecidas y muchos etcéteras más.

     Los movimientos en el gobierno son reacomodos de los representantes de grupos políticos. No son cambios para “enderezar” el rumbo, más bien son ajustes entre facciones del mismo poder, de la misma 4T que ya tiene bien definidas sus inclinaciones. Sin contar la presencia en todos los niveles de gobierno de los mismos personajes que operaron con el PRI y el PAN, son las mismas personas trabajando de la misma manera para los mismos intereses.

     Porque el régimen de la 4T es un gobierno neoliberal donde manda un sector de la oligarquía financiera, los más ricos de los ricos, como Carlos Slim, Ricardo Salinas Pliego y Germán Larrea; que mantiene la mal llamada reforma educativa y no ha cumplido las demandas esenciales de la CNTE; que militariza al país no solo manteniendo, sino ampliando la presencia del Ejército en las calles, haciendo que la Guardia Nacional dependa de la SEDENA; recortando el presupuesto a las normales rurales y ofendiendo al movimiento defensor del normalismo. Se pueden enumerar muchos ejemplos más, pero lo esencial es el carácter capitalista neoliberal de este gobierno.

     De tal manera que los cambios de algunos personajes en la Secretaría de Gobernación, o en el círculo cercano al presidente no cambian la esencia y el rumbo de este gobierno. Y por si quedaran dudas, basta recordar a los luchadores sociales asesinados por todo el país, recientemente de nuestro compañero Manuel Cartas Pérez, crímenes que son solapados por el Estado, este Estado de la “Cuarta Transformación”.

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