Transcurrieron 22 días para que se demostrara la contundencia de la unidad amplia en nuestro estado, es decir, el 11 de enero del año en turno, afuera de Casa Guerrero se mantuvo una jornada de concentración de diversas organizaciones sociales que exigían la solución de sus demandas al gobierno estatal, encabezado por Salgado Pineda (logrado una interlocución con dichas instancias a través de la presión encabezada por el “Movimiento Social Guerrerense”).
Una vez contextualizado este aspecto, el trigésimo tercer día de este 2022 se cumplió el 50 aniversario luctuoso de Genaro Vázquez Rojas, que a la vez coincidió con los 7 días después (26 de enero) del asesinato del compañero profesor Mario Zamora Maldonado, en ese tenor, nuestro querido Frente Popular Revolucionario (FPR) acudió a la movilización convocada en Chilpancingo que partió de la Avenida Insurgentes, donde la misma culminó en la Avenida Lázaro Cárdenas.
Es importante resaltar este último aspecto porque se dieron cita diversas organizaciones sociales y colectivos, entre los cuales destacan la combativa Ayotzinapa y la histórica Coordinadora Estatal de Trabajadores del Estado de Guerrero (CETEG)-CNTE, así como diversas fuerzas sindicales, feministas, ambientalistas, de derechos humanos, con un amplio repertorio sectorial e ideológico.
Si bien existen limitaciones y errores (como en todos los procesos de lucha), hay un avance significativo en términos de crítica y autocrítica porque éstas parten de intervenciones (teórico-prácticas) que denotan un grado más elevado de madurez y experiencia políticas.
Los retos que se nos presentan no son fáciles ni simples, todo lo contrario, son difíciles y complejos, sin embargo, debemos aprovechar esta iniciativa para impulsar nuestras propuestas tácticas (Frente Único, Huelga Política General, Gobierno Provisional Revolucionario y una Nueva Constituyente), cuyo propósito no puede ser otro más que la cualificación del proceso de acumulación revolucionaria de fuerzas en miras a un proceso prerrevolucionario y propiamente revolucionario.
Por ende, debemos también capitalizar este impulso para engrosar las filas efeperristas por la constante necesidad de proletarizar (política e ideológicamente hablando) el trabajo de bases, y que mejor manera si se realiza a la par del fortalecimiento del PC de M (m-l) junto con sus organizaciones de masas para ganarle esa lucha de clases a los partidos burgueses hasta que la bandera roja con la estrella de cinco picos, la hoz y el martillo ondee lo más alto posible.

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Por PCMML

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