Muerta en Chiapas la llamada Reforma Educativa

Maestros dicen: “esta realidad no la entienden los charros, los provocadores y el gobierno”

Bajo un sol inclemente y convocados por la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE) de Chiapas, alrededor de 120 mil trabajadores de la educación, estudiantes, padres de familia, militantes de organizaciones populares, marcharon durante 4 horas en Tuxtla Gutiérrez.

La feroz campaña sucia que el Estado mexicano desató, a través de los medios de comunicación oficialistas y las redes sociales, contra el principal baluarte de la CNTE y contra la resistencia popular a la mal llamada reforma educativa, hoy se topó con la fortaleza infranqueable del movimiento magisterial y popular de Chiapas.

El gobierno federal y la Santa Alianza formada por el gobierno estatal hoy morenista, los charros gordillistas, los provocadores expulsados de la CNTE, los oportunistas promotores del sindicato independiente y toda ralea de traidores al magisterio democrático, hoy recibieron un mensaje claro y contundente:

“No basta que el Presidente de la República repita aquí y allá que la mal llamada reforma educativa será cancelada, mientras en la Constitución no se plasme la abrogación absoluta de la mal llamada reforma educativa y sus leyes secundarias, ésta seguirá siendo mera promesa de campaña o discurso mediático para descalificar y estigmatizar la lucha de la CNTE. por lo tanto: ¡¡La resistencia y la desobediencia continúan!! ¡¡Ni un paso atrás, aquí nadie se raja!!”.

Y es que, cuando el gobierno federal y estatal decidieron construir un acuerdo político con el movimiento para no aplicar las medidas punitivas de la mal llamada reforma educativa en Chiapas, no lo hicieron a partir de su buena voluntad ni fue resultado de acuerdos político-económicos “en lo oscurito” entre algún dirigente sindical con determinada autoridad.

Es preciso recordar que, desde 2013 cientos de miles de chiapanecos trabajadores de la educación, estudiantes, padres de familia, campesinos, comerciantes, transportistas, obreros, pueblo creyente y ciudadanos, abrazaron la consigna: “En Chiapas la mal llamada reforma educativa no pasará”, expresando de mil y un formas su voluntad y decisión de defender el carácter público de la educación.

No debe olvidarse que a lo largo y ancho de la geografía chiapaneca el pueblo apoyó incondicionalmente al magisterio democrático que se constituyó en el principal destacamento en defensa de la educación pública. ¿Acaso no fueron miles y miles de amas de casa, obreros, empleados, profesionistas y padres de familia de los municipios de la depresión central de Chiapas los que enfrentaron e hicieron retroceder a las fuerzas represivas fascistas del sargento Nuño?

El pueblo no ha olvidado las balas de goma, el gas lacrimógeno y los toletazos, tampoco a los presos políticos, a los perseguidos y a los muertos durante los más de 200 días de paro entre 2013 y 2016. ¿Acaso se puede olvidar la batalla del Llano San Juan aquel infausto 8 de diciembre de 2015 donde cayó el camarada David Gemayel Ruiz Estudillo?

Después de la marcha del 1º de marzo de 2019 una cosa ha quedado clara: la lucha de la de la CNTE y la exigencia de abrogación absoluta de la mal llamada reforma educativa es justa y, en Chiapas, tiene uno de sus principales baluartes.

Ahora, a preparar el Congreso Nacional Extraordinario para delinear la ruta y el plan de Acción que nos permita fortalecer la unidad con otros sectores de trabajadores y arrancar esta demanda. Sólo así podremos avanzar en la democratización del sindicato, de la educación y de la vida nacional.

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