Justicia para Aideé

El 29 de abril Aideé Mendoza fue asesinada en una de las aulas del CCH-Oriente, mientras tomaba clases. Este caso se suma al de las estudiantes Miranda y Jennifer del mismo plantel que fueron desparecidas y encontradas sin vida semanas antes. En ambas situaciones sigue sin haber un informe que clarifique lo sucedido, ni castigo a los autores de estos feminicidios. Las autoridades de la UNAM, del gobierno de la Ciudad de México y la alcaldía de Iztapalapa, han dado respuestas vagas y contradictorias, que no esclarecen el caso, creando confusión entre la comunidad estudiantil y opinión pública, dejando de lado la justicia para nuestras compañeras y sus familiares, preocupándose más por la imagen de la universidad y del gobierno “democrático” de la 4T.

El origen de la violencia en las escuelas y en el país, es producto de la crisis económica, política y social del caduco y decadente modo de producción capitalista, el cual emplea la violencia como forma de opresión y control de las personas para que no se organicen ni luchen por mejores condiciones de vida, de trabajo y de estudio. El caso de Aideé junto al de todas las personas asesinadas en el país en lo que va del año, no son hechos aislados, sino parte de una política de terror que los dueños del dinero imponen para satisfacer sus descaradas ambiciones de riquezas y poder.

Hace 74 años el ejército rojo al mando del camarada Stalin nos demostraron que la violencia fascista se combate con organización de la violencia revolucionaria y lucha de clases. Sigamos su grandioso ejemplo y organicemos la defensa de nuestras escuelas, barrios y centros de trabajo. Llamamos a la juventud a emprender brigadas de difusión y agitación en los metros, en las colonias y en las escuelas para concientizar de estas problemáticas a la población, exigiendo justicia para Aideé y todas nuestras compañeras asesinadas. Llamamos a generar espacios de discusión sobre la organización estudiantil que necesitamos, la mejor respuesta a los asesinatos de estudiantes es forjar el arma de la organización estudiantil para defendernos.

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