Julio de 2019, a un año de la llegada de la “Cuarta Transformación” a Morelos

La “Cuarta Transformación” de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) controla el poder ejecutivo y legislativo en el estado de Morelos. sus figuras visibles son el pastor evangélico Hugo Erick Flores, superdelegado del Gobierno de AMLO en el estado, el Gobernador Cuauhtémoc Blanco y su inseparable manager José Manuel Sanz (quien se dice es el verdadero gobernador), contando con 13 diputados (en coalición de Morena, Encuentro Social y Partido del Trabajo) de un total de 20 en la Cámara de Diputados local.

Los de “la Cuarta Transformación” recibieron sus diputaciones en septiembre de 2018 y la gobernatura en diciembre del mismo año, recibieron del régimen saliente un estado de Morelos saqueado, lleno de violencia, corrupción, caos e injusticias sobre todo para las mayorías populares, y es precisamente por eso que ganaron las elecciones en julio de 2018, porque se esperaba que contribuyeran a cambiar esa situación, por lo que no sorprendió que Graco y su camarilla de bandidos les pusieran todas las trabas posibles antes de tomar posesión, sin embargo, el sello de bandidaje, la corrupción, la búsqueda de los cargos para beneficio personal, además del beneficio de las grandes empresas y sus megaproyectos, y el total abandono de las necesidades y exigencias de las mayorías populares que caracterizó al régimen anterior, fue asumido prontamente por el nuevo régimen de la “Cuarta Transformación” como propio.

Así tenemos que los nuevos diputados de la “Cuarta”, muy pronto, se dividieron buscando sus respectivos cotos de poder, unos junto al gobernador Cuauhtémoc-Sanz, otros subordinándose a Morena nacional, otros pactando con Graco Ramírez, pero al final todos buscando su propio beneficio, ninguno con propuesta de real transformación para el estado, dejando de lado las principales exigencias populares de castigo y cárcel al ex gobernador Graco Ramírez y su camarilla, de combate a la violencia y a la corrupción, de cancelación de megaproyectos de saqueo y muerte en el estado, de una política a favor de las masas populares.

Tampoco el gobierno de Cuauhtémoc Blanco y Sanz inició con nada bueno para las mayorías populares, con el pretexto de que recibieron las arcas saqueadas y vacías por parte del ladrón Graco, y en lugar de resolverlo recuperando lo saqueado y encarcelando al saqueador y su camarilla, propusieron cargarle la mano a la población inventándose nuevos cobros y cargas, el primero: el nuevo reemplacamiento de todos los vehículos en el estado, con su respectivo aumento de cobro y el aumento del cobro en los servicios prestados por el gobierno del Estado, desenmascarándose desde el inicio en su verdadero interés: el enriquecimiento fácil, ganándose el repudio popular.

Por su parte, el super delegado de AMLO, Hugo Erick Flores, priorizó la reactivación del Proyecto Integral Morelos, proyecto de saqueo del agua del Río Cuautla, de alto riesgo al medio ambiente y social, jugoso negocio de empresas españolas, y proyecto estratégico oligárquico de explotación para el estado; priorizó este proyecto a pesar del repudio de la mayoría de la población, siendo respaldado por AMLO, imponiendo una consulta fraudulenta, costándole la vida a Samir Flores asesinado un día antes de la misma. La imposición formal de este megaproyecto le costó a la “Cuarta Transformación” todo su prestigio y el abandono de la mayoría de sus simpatizantes en la Región Oriente de Morelos y de buena parte de ellos en el estado, desenmascarando en lo concreto los verdaderos intereses oligárquicos que defiende el régimen de AMLO.

Todo lo anterior nos conduce a una realidad objetiva: en el estado de Morelos la llamada “Cuarta Transformación” es el nombre de un régimen que da continuidad a la política oligárquica de regímenes anteriores, no solo en la forma bandidezca, corrupta y gansteril, sino en el contenido de clase, a favor de unos cuantos, y contrario a los intereses de las mayorías populares, régimen que profundiza la descomposición social en el estado.

Por su parte, la respuesta de las mayorías populares a este régimen antipopular se han mantenido, contra el Proyecto integral Morelos, en las movilizaciones contra la violencia y corrupción, y contra las diferentes afectaciones concretas del mismo contra los intereses populares. Por nuestra parte los revolucionarios y comunistas continuaremos el impulso del proceso de unidad en un Frente Único, hacia el cambio de régimen en interés de las mayorías populares en el estado, el país y la sociedad en su conjunto.

 

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