El trabajo doméstico, encadenamiento de la mujer

Engels fue quien puso en evidencia la principal causa material de la opresión de las mujeres: la familia, la institución social donde se perpetúa el poder patriarcal mediante la posesión de los medios de producción, la solvencia económica y la reproducción familiar. El trabajo doméstico, para las familias bajo el capitalismo, representa una obligación impostergable para las mujeres siendo una cadena que impide nuestra emancipación económica y nuestro desarrollo laboral.

– ¿Mamá es necesario el trabajo doméstico?

– ¡Claro que es necesario! Si no imagínate nomás como viviríamos, pero no lo debería hacer solo la mujer, también los demás miembros de la familia deben cooperar ¿Crees que una no se cansa de cocinar para cinco, de lavar para cinco, de limpiar lo de cinco, de cuidar de cinco? Se creen que la maternidad es una bendición, pero – ¿Qué es la maternidad cuando quieres terminar la escuela o quieres trabajar? Es una cadena que arrastramos toda la vida. Los cuidaba bien o me iba a la escuela. O los atiendo bien o me voy a trabajar.

El elemento determinante para la emancipación de la mujer es su independencia económica y esto se obtiene a través de que las mujeres consigan su emancipación laboral bajo nuevas formas de organización social y económica donde sea posible que las mujeres reciban un salario digno siendo trabajadoras, campesinas, obreras, científicas, escritoras y a la vez exista la posibilidad de vivir una maternidad deseada. Las labores del hogar no se pueden eliminar, pero se pueden aliviar como lo hizo el gobierno soviético, con la creación de lavanderías públicas, comedores populares, escuelas y guarderías gratuitas. A esto podemos llamarle socialización de los deberes del hogar.

– ¿Mamá no has pensado que es posible otro tipo de familia?

– Pues sí, una familia donde todos apoyen, mira un día cocino yo, un dia tú y así.

– ¡No, no mamá!, un cambio de verdad, donde no tengamos que estar encadenadas a la cocina. Eso de que la ropa sucia se lava en casa queda obsoleto, ahora hay lavanderías públicas, hay comedores populares al servicio de todos los trabajadores y las trabajadoras.

– No pues sí suena bien, pero ¿Qué no te gusta mi sazón personal? ¿Qué no te gusta como dejo oliendo tus camisas?

– ¡Me encanta tu comida mamá! Pero me encantaría más verte cumpliendo tus sueños.

No podemos suponer que con la socialización de los deberes domésticos se erradiquen absolutamente todos los problemas de las mujeres, pero sí representa un desencadenamiento para poder acceder a educación gratuita y a salarios justos. La emancipación de la mujer jamás podrá tener cabida en una sociedad basada en la propiedad privada y en la explotación de unos por los otros. La vida de las mujeres soviéticas es un ejemplo real de un mundo sin desigualdad entre géneros, una muestra de lo que aún nos queda por imaginar, luchar y organizar.

‹‹la separación de la cocina del matrimonio es una reforma no menos importante que la separación de la iglesia y el Estado, por lo menos en la historia de la mujer. ›› Alexandra Kollontai

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *