El capitalismo es el origen de la violencia social

El pasado 11 de enero, una noticia cimbró al pueblo de México. Un niño de 11 años, cursando el 6º de primaria, desató una balacera en dónde resultaron lesionados 4 niños, un maestro y muertos, una maestra y el niño que abrió fuego. Las noticias de esta índole se habían escuchado en el corazón de la bestia imperialista, Estados Unidos, pero en México era algo que no había sonado.

El gobernador del estado de Coahuila, como una forma de evadir la responsabilidad del Estado, inmediatamente culpó al acceso que tienen los niños a videojuegos con alto contenido violento y, por supuesto, a la falta de vigilancia familiar. Una respuesta similar fue la del gobierno federal ante lamentable suceso. La respuesta institucional fue elevar las medidas de vigilancia por parte de la Secretaría de Educación Pública con el endurecimiento del programa “Mochila Segura”

Actualmente, en México ha crecido el clima de violencia; cuestión que tiene que ver con el desarrollo de la descomposición de la sociedad a nivel general. El sistema actual, el capitalismo, tiende a la deshumanización y convierte la violencia en un método de respuesta “natural” en esta sociedad. Es así que en los lugares “más desarrollados” esta deshumanización y crecimiento de violencia se pueden observar más de forma cotidiana. He allí que, en pleno corazón del imperialismo, este tipo de conductas se observen más a menudo.

Con la consigna de la comercialización de todo lo posible y lo imposible el capitalismo induce a la deshumanización y convierte todo, incluido el ser humano, en mercancía, destructible y sustituible.

Reducir, acciones como la sucedida en Coahuila el 11 de enero, a la simple exposición de videojuegos, películas o series con contenido violento es, sin duda, un comentario irresponsable.

Asumir que la responsabilidad es exclusiva de los padres en la educación y revisión de los hijos, resulta limitado cuando el sistema capitalista impone condiciones adversas para lograr el desarrollo integral de la sociedad y particularmente de los niños. Jornadas laborales extenuantes, falta de servicios de salud y salarios miserables; aunado a otras condiciones limita la responsabilidad de los padres ante este tipo de sucesos.

La responsabilidad real y de fondo de sucesos como el mencionado, estriba en las condiciones materiales y psicológicas que genera el capitalismo: la propiedad privada y explotación del hombre por el hombre, genera exacerbado individualismo, competencia, ambición y lucha fratricida. Desnaturaliza los seres humanos llevándolos a salvajismos, barbarie y destrucción. Anula su esencia social, negando su naturaleza colectiva y desapareciendo su carácter solidario. Y esto se agudiza porque este modo de producción ya es caduco y necesita ser reemplazado revolucionariamente por el socialismo.

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