Las implicaciones ocultas de la suspensión de la siembra del maíz transgénico en México

Este 21 de octubre en Baja California hubo elecciones para la renovación del Comité Ejecutivo de la Sección 2 del SNTE. La planilla del movimiento, ligada a la CNTE y al Frente Único de Lucha no logró remontar y transformar en votos su importante capacidad de lucha y movilización, elementos que distinguen al movimiento en el estado.

No se logró culminar el proceso por la democratización del sindicato, pero sí ganaron en varias trincheras. Una demanda de este contingente desde hace años había sido el voto universal, directo y secreto; pero a pesar de tenerlo como herramienta, no se contó con un árbitro imparcial, puesto que la misma estructura sindical es juez y parte. Tampoco hubo condiciones de equidad, porque claramente la planilla oficial contó con todo el apoyo del aparato institucional.

En el mismo sentido no se venció el abstencionismo, votando apenas un 30% de lo estimado; lo que se sumó a algunos elementos conocidos ya por todos e incluso publicados por la prensa local y nacional, como la negativa a entregar el padrón con anticipación, entregándolo apenas la noche anterior y rasurado en posibles votos afines al movimiento. Incluso durante la misma jornada de votación se modificó este padrón y se sustituyó por un listado distinto al que tenían los representantes de planillas. Se documentó también el arribo de contingentes del SNTE de Sonora (sección 59) comisionados por el sindicato y el gobierno estatal para intervenir en el proceso.

Pero la planilla de los charros no ganó, se impuso con apenas un magro porcentaje de los votos de todo el padrón, aún con esos pobres números tendrán seguramente su ilegítimo nombramiento.

A horas de la elección el Movimiento de Resistencia Estatal-CNTE ya estaba retomando la ruta de lucha, con asambleas a lo largo del estado, haciendo el balance y trazando perspectivas. Está claro que el contingente magisterial salió fortalecido de esta jornada de lucha, porque eso fue la elección, una batalla más en la larga lucha llevada por la democratización sindical y de la vida política del país.

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