De la represión al poder soviético, se cumplen 118 años del “domingo sangriento” en Rusia

El 9 de enero de 1905, en la Rusia dominada por los zares, se desarrolló el “domingo sangriento”. Resultado de la manifestación pacífica de obreros y campesinos que encabezados por el clérigo Gapón llevaron al zar peticiones económicas, sin embargo fueron violentamente reprimidos por las tropas cosacas, hechos en los que fueron asesinadas más de dos mil personas.

Este acontecimiento desencadenó un gran movimiento político de masas e insurrecciones armadas de obreros, campesinos, soldados y pueblos que se prolongó durante todo el año en el Imperio, generando en los hechos un poder dual ante el zarismo, constituyendo lo que se conoce como Revolución Rusa de 1905.

Un movimiento de masas lleno de enseñanzas políticas organizativas para los obreros, campesinos y pueblos de Rusia continuando en menor medida con huelgas e insurrecciones campesinas en los siguientes años.

Dada en el contexto de las secuelas de la crisis de 1903, la debacle de la aristocracia en la guerra expansionista ruso japonesa, la creciente industrialización y sus consecuencias de miseria y proletarización, la ampliación de la influencia política ideológica del entonces Partido Socialdemócrata Ruso de Lenin y Stalin, y el nacimiento y consolidación de los Soviets.

Los soviets, consejos o juntas en ruso, constituidos de forma espontánea, primero como comités de fábrica, adquieren en el proceso de las confrontaciones de clase diversas funciones y al mismo tiempo gran importancia en cada etapa.

“En unos puntos, surgieron Soviets como un desarrollo natural de los Comités de huelga creados por los obreros ferroviarios. En otros, el desarrollo de los mismos Comités de fábricas y talleres. Así ocurrió, por ejemplo, en Ekaterinos-lav, Rostov, Novorosisk, Kransnoyarsk, Kiev, Libau, Reval y otros puntos. Dichos comités, que en un principio no ‘perseguían otra misión que dirigir el movimiento huelguístico, se transformaban paulatinamente, bajo el impulso de los acontecimientos revolucionarios, en organismos representativos de toda la clase obrera, que se ponían de acuerdo con los representantes de los distintos partidos proletarios estableciendo una coalición de combate. Un origen igual tuvieron los Soviets en Petersburgo. En un principio se trataba únicamente de un sistema de representantes de fábricas, delegados por sus compañeros para tratar con los patronos, recaudar dinero para los huelguistas, etcétera, etcétera.

La aparición de estas organizaciones desempeñó un papel inmenso en el desarrollo de la Revolución de 1905. Sin ellas, el movimiento habría escapado al control del proletariado, pues antes de su creación, al frente del movimiento, se hallaban organizaciones de carácter netamente burgués, que habrían desviado al movimiento, privándole de la hegemonía del proletariado y subordinándolo a la dirección de la burguesía liberal. Sin estas organizaciones creados por el proletariado en el fuego de la lucha, el poderoso movimiento de 1905 no se habría podido transformar en insurrección.”[1]

La experiencia de los soviets de 1905, es decir, la capacidad de Las masas proletarias a organizarse en asambleas que discutieron, resolvieran y ejecutarán sus resoluciones contribuyo a que la Revolución de Octubre de 1917 fuera victoriosa y se pudiera edificar el socialismo científico, mediante la dictadura del proletariado, en un solo país.

[1] Los Soviets: Su origen, desarrollo y funciones, Andreu Nin 1932

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