Coronavirus y fascismo en el mundo

Son varios elementos que han agravado la situación económica de manera estrepitosa en pocos días a nivel internacional; pero todos estos elementos tienen como telón de fondo, el agotamiento del sistema capitalista imperialista, con el desarrollo inevitable de las fuerzas productivas y su contradicción con las actuales relaciones de explotación capitalista-imperialista, y de una de sus leyes de desarrollo: la Ley de la Tendencia Decreciente de la Tasa de Ganancia.

El COVID-19, pero, sobre todo, la crisis económica de sobreproducción que hemos entrado a nivel internacional, ha exigido a la oligarquía financiera a nivel mundial, afinar sus mecanismos de control político, económico y social en el mundo, cuyo objetivo principal, está dirigido por un lado a contener a caída exponencial de la tasa de ganancia del capital, y por el otro, obligar a que las consecuencias de dicha crisis sean recargadas sobre las espaldas del proletariado.

Para lograr esta misión, en diversos periodos, pero particularmente entre las dos guerras mundiales que ha sufrido la humanidad, la oligarquía financiera internacional, implementó las formas más sanguinarias de la dictadura burguesa, cuyas expresiones clásicas fueron desarrolladas por Benito Musolini en Italia y Adolfo Hitler en Alemania; que después de la crisis económica del 1929, el fascismo se expandió en diversas partes del mundo, para imponer a sangre y fuego las políticas imperialistas sobre la clase obrera y las masas populares en el mundo.

El fascismo desde entonces fue adquiriendo en cada periodo y región del mundo, diversas expresiones, por ejemplo, en América Latina, se instaló en la forma de dictaduras militares en la segunda mitad del siglo pasado.

Hoy, sorprende con cuanta facilidad, los regímenes de todo el mundo están declarando cierres de fronteras, toques de queda, estados de excepción, legitimación del espionaje cibernético, etc., etc., que no son más que medidas fascistas que se legitiman con el perfecto pretexto de la pandemia del Coronavirus. Es la legitimación de un nuevo periodo de ascenso del fascismo.

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