Sobre la prensa legal y clandestina. (Parte II)

Durante el zarismo autocrático y policíaco el Órgano Central del POSDR no estaba autorizado, no era legal. Pero ahora que ese régimen iba dejando de existir, Lenin señalaba: “Lo cierto es que lo ya conseguido en esta primera mitad de la revolución nos obliga a todos nosotros a reorganizar inmediatamente este asunto. La literatura puede ser en el noventa por ciento de los casos, incluso “legalmente”, una literatura de partido.    La literatura debe adquirir un carácter partidista. En oposición a los hábitos burgueses, en oposición a la prensa burguesa mercantil, de empresa, en oposición al arribismo y al individualismo literario burgués, al “anarquismo señorial” y al afán de lucro, el proletariado socialista debe proclamar el principio de la literatura del partido, desarrollar este principio y aplicarlo en la forma más completa e íntegra posible.”

     Lenin era claro y tajante, decía que a la literatura había que quitarle el lucro de individuos o grupos con el que se escribía, que se declaraba apolítica, que mostraba a estos como superhombres y era independiente del proletariado, por el contrario, la literatura debe ser una parte, causa de la lucha proletaria, afirmaba Lenin y además: “La labor literaria debe pasar a ser una parte integrante del trabajo organizado, coordinado y unificado del partido socialdemócrata.” Esa definición política e ideológica que fundamentaba Lenin, no gustaba, ni gusta a la burguesía y pequeña burguesía, porque los escandaliza y acusan de coartar la libertad de las ideas, la libre expresión, burocratiza y anula la creatividad. Así piensa y actúa el intelectual pequeñoburgués. Pero es falso dice Lenin, por el contrario “…en esta labor es absolutamente necesario asegurar mayor campo a la iniciativa personal, a las inclinaciones individuales, al pensamiento y a la imaginación, a la forma y al fondo. Todo esto es indudable, pero sólo demuestra que la función literaria del partido del proletariado no puede ser identificada mecánicamente con sus demás funciones. Esto en modo alguno desmiente la tesis, extraña y peregrina para la burguesía y para la democracia burguesa, de que la labor literaria debe, de manera indefectible y obligatoria, estar indisolublemente ligada a los otros aspectos de la actividad del pensamiento y a la imaginación, a la forma y al fondo. Todo esto es indudable, pero sólo demuestra que la función literaria del partido del proletariado no puede ser identificada mecánicamente con sus demás funciones”. 

“Publicado el 13 de noviembre de 1905 en el núm 12 de “Nóvaya Zhizn”.

Firmado: N. Lenin”. Fragmento de: Vladimir Ilich Lenin. “Acerca de la prensa”. Apple Books.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *